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domingo, 30 de noviembre de 2025

It's a Mistake [1a parte]

"El que no se equivoca,
no está improvisando
" - 
Miles Davis 

    Una vez más, la tecnología ha sobrepasado al hombre en la carrera por superarse a sí mismo y tenemos ahora lo que han dado a llamar "Inteligencia Artificial", que no es más que un montón de algoritmos entrenados, acumuladores de información, que pueden proveer o no de aquello que uno pida. 
    Esto puede ser tan aterrador como terrorífico puesto que, si lo ponemos a consideración, podría ahorrar un montón de maniobras y tiempo al ser humano en sus tareas. Como sabemos, nada de esto pasará pues muy pocos o ningún avance tecnológico ha hecho que el humano trabaje mejor para sí sino ser más cómodamente explotado, más sofisticadamente. A propósito, nos tocará ver cómo le pedimos a una máquina que hace todo más rápido aquello que ya hacíamos de forma tal de producir más en menos tiempo y terminar ganando lo mismo. ¡¡Me pregunto si alguna vez habrá pasado esto!! Porque más que la filantropía o la guita o incluso el Poder mismo, no hay cosa que mueva más al ser humano reproductor de tecnología que el dulce, dulce placer de abusar del tiempo y vida del otro. Posta, eh, a pocas cosas se les ha puesto tanto énfasis en el correr de los siglos. 
    Nos vemos entonces frente a la necesidad de hacernos preguntas para las que no teníamos ni tiempo ni ganas. Empecemos por lo siguiente: ¿cómo hacemos para distinguir algo creado por IA de algo que no? Bueno, por lo pronto, en el plano real no vi cosas, elementos afectados por la misma (a diferencia del plano virtual, donde sí). Obviamente las habrá, yo simplemente no las vi aún. En el plano virtual, se me ocurre que, por ley, estaría bueno que sí o sí se aclare cuando estamos frente a algo generado con esa herramienta. Dicho esto, más vale que me acomode en el mejor sillón porque dados los tiempos de la legislación argentina, lo más probable es que la regulación salga cuando ya sea obsoleta. Lamentablemente, nos quedará desarrollar una desconfianza —no tan cínica como crítica— a todo lo que veamos, nos agrade o no. 
    En segundo lugar, siendo que "todo" será creable gracias a la IA, ¿se acabará la creatividad y el trabajo artístico? Quienes aspiran a crear, ¿dejarán el trabajo difícil a las máquinas, para solo darles órdenes? Asumo que la gran mayoría sí, que se conformarán con hacer los deberes mínimos necesarios en vivo, pero al mismo tiempo confío en 2 elementos en particular, inescindibles de la cuestión: primero, la vanidad. Pocas cosas les gustan más a los artistas que ser aplaudidos. Pero además —como el caso de quien escribe— les gusta ser aplaudidos por los motivos "correctos", por aquello por lo que ellos mismos buscan que los aplaudan. Y por supuesto el público no va a aplaudir siempre a una IA. Nadie se tomaría el laburo —honesto— de izar algo que en el fondo fuese una inteligencia artificial, si sacamos los fines netamente comerciales. 
    El otro elemento en el cual descanso es en la fascinación. La ¿ventaja? que otorga la evolución de la tecnología al ir más rápido que la humana es que la capacidad de recepción y aprehensión de estímulos será modificada muy, muy lentamente. Con esto quiero decir: no importa cuánta IA haya: va a haber gente que se seguirá fascinando con "La Clarividencia" (1936), de Magritte, con el riff de Immigrant Song (1970), el final de Psicosis (1960) o la trama de "Pedro Páramo" (1955). Y esa fascinación probablemente sea la que empuje a hacer algo, si no propio, por lo menos similar. O a investigar, o a profundizar sobre las mismas obras. ¿Cuántas grandes personas han inspirado a cuántas otras? ¿Cuánta gente compra una guitarra para hacer el solo de Sweet Child O' Mine? Bueno, ejemplos como esos, millones. 
    En tercer lugar, no perdería de vista que todo aquello que fue creado con IA ni que todo aquello desde donde se alimentan fueron creaciones humanas. Esto es, llevan en forma innata el error en sí. No es algo que las pueda hacer colapsar pero sí fallar o al menos desnudar sus debilidades. Así también, considerar que estas tecnologías son manejadas —por ahora— por personas. Y, ¿qué garantiza que entre esas cientos de personas no haya UNO que se canse y simplemente decida infestar esa tecnología? Hagámoslo menos romántico: ¿cuánto costará corromper a alguien de parte de la empresa rival competidora para que lo haga? 
    Todo esto apunta a que, inherentemente o no, a nuestro alrededor pulula un zumbido invisible que es el error. Intentar cazarlo resulta fútil. Nada se reinventa mejor que el error. Y pueden lograr que las inteligencias artificiales no sean tomadas tan a pecho. Y porque de los mismos pueden salir situaciones superadoras: ¿cuántas cosas les debemos a los errores, empezando por la penicilina? Rescato la frase de Davis porque me parece genial en al menos dos aspectos: aquel en el que la equivocación forma parte de la improvisación per sé y, por otro lado, porque de no trastabillar en la impro, lo más probable es que eso sea algo ensayado (lo contrario a improvisar). Esa frase habla desde un lugar donde se adoptó el error como elemento propio del proceso, no como agente externo. La voracidad por elidir esos desperfectos en la Inteligencia Artificial es lo que hará que la misma a la larga parezca obsoleta o infructífera frente a lo que se busca resolver. Si se intenta apuntalar medidas hacia la sociedad y las mismas fueron creadas por una IA, su frustración estará al caer. No se puede, no se debe dejar atrás el factor humano (el factor error). Siempre, siempre y cuando se quiere, ése será el margen gracias al cual la humanidad del ser humano no podrá ser encarcelada. 
    Hemos visto que hace poco se estrenó el primer cortometraje argentino hecho enteramente con IA, El Día que me Quieras. El Viaje de Gardel (Matías Mura), emulando el stop-motion. El cine nacional no tiene una gran repercusión en su público local, pero aún así no se vieron grandes felicitaciones al respecto. De lo que amamos el cine, sólo vi rechazo. Obviamente ya vemos películas intervenidas con IA, arreglando cosas que 'a mano' no se pueden fácilmente. Pero no toda la obra. Si no, se desprecia el trabajo humano —que, volviendo a la idea, es donde interviene el error. Sin el error, sin el rasgo humano, lo artístico pierde mucho de su valor. Si cualquier pieza es puesta al servicio de la percepción de la audiencia, quién sabe si será una equivocación aquella parte con la que ella más se identifique. Está bien que dicho 'error' puede ser provocado por la IA pero, ¿no es mejor un error propio que uno prestado? Hay que tener en cuenta que, aún, la gran mayoría de estos programas están en desarrollo, son muy idiotas y están construidos en base a lo que más rinda de ganancias para sus compañías, la demanda del público, y la manera en que estos las proveen. Por lo tanto, es de esperar que la cosa falle, para bien y para mal.

[Continuará]

sábado, 27 de noviembre de 2021

Different People

    El pasado Sábado 20/11 asistí a un espectáculo de Luis Pescetti junto a Juan Quintero en el Teatro "El Picadero", por la zona de Callao y Corrientes. Hasta ahí, todo bien: el espectáculo genial, el ambiente de 10, con ubicaciones bárbaras. El tema vino después (o, mejor dicho, ya se estaba desarrollando):

    Al salir del show, el público se distribuyó por la vereda, esperando a tercerxs, comentando la jornada. Y ahí veo algo que me llamó la atención: yo podría haber sido conocido de cualquiera de todas esas personas. Sé que suena estupidísimo, pero lo menciono porque se veían como personas que ya conozco y que tranquilamente podría conocer. Como si pudiera reunir toda la heterogeneidad de los 20/30 en una sola vereda. Como si cualquiera de todas esas caras o cuerpos podría estar en bares o boliches o tertulias a las que tradicionalmente voy por gusto o costumbre, ¡o para descubrir!

    Nada que no pase en un recital, podrá decirme alguien. Total, allí ves a todos reunidxs por la misma causa, y con una vestimenta similar. Pero no, porque allí sabés que eso es lo que vas a ver y no es sorpresivo. Aquí fue como ver toda la compilación de cierto modo de mostrarse/vestirse durante la última década en un pedazo de ciudad y no necesariamente atravesada por todas las clases sociales (como  ocurre en un recital popular, por ejemplo).

    Tal vez porque era la primera vez que iba a ver a Pescetti, aunque creo que fue más el susto de ver cierta homogeneidad entre lo que apreciamos y me preocupa cómo todxs nos empezamos a parecer sin proponérnoslo. A ver, un tatuaje no es una moda, un color de pelo no es una moda. Existe un mercado, sí, e imposiciones de moda, también. Pero no vamos vestidos con la misma camisa aquí, ni con el mismo color de pelo. Y claramente no importa. Claramente no es algo que nadie de lxs que estemos aquí nos vamos a fijar (¿a lo sumo para elogiar, para criticar en voz baja?). Noes algo que pese en este ambiente o espectáculo. No había un aspecto similar en común, o específico. Pero sentía que ya había visto a esas personas en otras personas, como si dentro de la costumbre del disfraz ya hubiera visto todos los modelos posibles y ahora sólo veo repeticiones o variantes de esos modelos. 

    Cuando una amiga me preguntó iguales a qué o encajonadxs en qué lugar, el contesté: "en el gusto de la clase media". Es verdad que la clase económica es el principal (sino EL) formateador de gustos (no sabemos lo que de/preciaríamos si no perteneciéramos a esa clase), pero no deja de llamarme la atención cómo, en todo caso, cierta área de consumo de productos ya no nos diferencia -a mis ojos, al menos- lxs unxs de lxs otrxs. Quizás sí hay una heterogeneidad dentro de la homogeneidad pero me sorprende cómo aún no encontramos otro horizonte, con la cantidad de información circulando u otro meollo donde identificarnos. 

    A lo mejor todas las opciones fueron cooptadas por el mercado, no tenemos nada nuevo que decir u ofrecer o nada del mundo de afuera nos llama la atención. O quizás aquello que portamos realmente nos gusta, y estamos bien con ello, y no necesitamos demostrar más nada. Que haya ofertas que el mercado satisface por un par de gustos no me parece concluyente, sobre todo si en un momento u otro hay que vestirse. Hay estímulos, pero nada que no pueda esquivar alguien de ese rango etario, de esa clase social.

    Y al mismo tiempo, tampoco. Porque si tal cosa pasara, o lo que en el fondo me hace ruido, es por qué si "tan cómodxs" nos sentimos, nos siguen lastimando las mismas cosas, o estamos cada vez más tristes o más violentos. A lo mejor porque todas esas banderas que uno llevaba se cayeron y sólo viven de la nostalgia o su recuerdo. A lo mejor porque definitivamente nadie escucha nuestra remera. Pero aun así es notable cómo, compartiendo las mismas problemáticas, no le podemos dar una solución conjunta. No pueden haber tantas casualidades encadenadas . A menos que nosotrxs también seamos parte del problema...

jueves, 20 de marzo de 2014

Mientras miro las Nuevas Olas

            Desde que se disolvieron las últimas bandas populares/masivas (dependiendo del caso) de los años ’90, fue y es común escuchar por las calles que “el Rock argentino es una mierda”. Un poco por prejuicio, otro por ignorancia, por creer que lo de afuera o el pasado siempre es mejor, o por esa maniática tradición que tiene nuestra sociedad de auto-lacerarse, mucha gente desconoce (o pretende pasar por alto) que un nuevo Rock se avecina.
            Es cierto, no parece obvio a simple vista. Teniendo en cuenta que la escena under y media quedó herida de muerte tras Cromagnón, era difícil esperar una resurrección neta cuando aún no han pasado ni 10 años. Pero más allá de que la problemática de lugares para tocar siga presente (y lejos esté de resolverse), las bandas dejan todo en cada ocasión que se les presenta sabiendo que alquilar cualquier lugar decente es muy caro (La Trastienda, por caso, estaba a $3.000 el año pasado).
Acorde a los cambios que se viven, la actividad cultural-artística musical fue y va respirando de un nuevo oxígeno. A partir del periodo económico ascendente vivido entre los años 2008 – 2011 donde el poder adquisitivo de las clases medio-altas, altas y muy altas fue creciendo progresivamente, muchos de ellos decidieron invertir en equipos de instrumentos, sonido y elementos para decorar su música (pedales, sintetizadores, entre otros) o para sus producciones estéticas (Compost, de Cielorazzo, Historias perdidas, de El Bordo o Frente a frente¸ de Carajo; por ejemplo) y sus consecuencias comienzan a aflorar.
Gracias a la monstruosa ayuda que ofrecen las redes sociales e Internet general, las bandas pueden lograr una auto-difusión sin depender de una discográfica que les imponga condiciones a cambio. No les deja rédito económico alguno, pero logra que gente que tal vez no compraría sus CD’s en primera instancia –por escuchar 2 temas locos en la radio – tenga un primer acercamiento a los sonidos y pase de ser un público virtual a uno potencialmente real.
Sería absurdo ignorar que una parte de nuestra música sigue produciendo contenidos de una chatura impresionante, impulsado por el olfato platino de las radios. Pero no debemos darle bolilla a sus intereses burgueses, lo importante es lo que pasa fuera de los grandes medios de comunicación, ahí donde no llegan porque creen, erróneamente, que no interesa al público –y no saben, ahí se fecunda la generación naciente.
Un factor de suma importancia es que las bandas se conocen entre sí: Salta la Banca invitando a Eduardo "Vasco" Bariain (Chevy Rockets) en su show en el Malvinas Argentinas; la gente de Eruca Sativa en los videos de Connor Questa (si bien las protagonistas de ambas bandas son hermanas, no implicaría necesariamente una conexión). En otro plano, Charly invitando a Pity Álvarez para hacer La Sal no sala (y quedó trunca la invitación a Skay) deja entrever una conexión entre los ‘70/’80 y los ’90 a través de sus 2 exponentes estrella. El Rock argentino no pareciera solo renacer de sus cenizas, sino también estarse perdonando a sí mismo.
Por otro lado, las bandas históricas y populares siguen captando gente en grandes lugares cuando se lo proponen (La Renga en el Hipódromo, El Indio Solari en Mendoza), con lo que se sigue revitalizando la frescura de los clásicos. El público respeta lo que hizo historia en su momento pero también hay una forma de hacerle saber que el panorama se transforma.
De la mano con esto viene el respeto hacia los mayores, algo que la generación del ’90 se había encargado de romper. Un claro ejemplo es la versión de Ana No Duerme (Almendra, 1969) que grabaron Lula Bertoldi (Eruca Sativa), Santi Aysine (Salta la Banca) y Ale Kurz (El Bordo) en voz; Gaspar Benegas (Las Manos de Filippi/ Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado) y Julián Kanevsky (Andrés Calamaro) en guitarras; Joni Monty en bajo y Andrés El Niño Vilanova (Carajo) en batería. Al mismo tiempo ocurren casos como Litto Nebbia tocando con Los Reyes del Falsete o La Perla Irregular; o el de Javier Malosetti apadrinando a Sambara. Me ha tocado escuchar al épico Pipo Lernoud hablando bien de Les Mentettes.

En suma, con talentos nuevos –e inagotables, por definición -, medios independientes para difundir, posibilidad de acceso a herramientas vía web, un panorama compañero para las bandas, respeto hacia los grandes pero con hambre de gloria, ¿por qué no creer en el nuevo Rock argentino? ¿Qué duda cabe de que posibilidades tiene? Luego, como cualquier tarea de partes, dependerá del público saber elegir o no. ¿Quién dijo que todo está perdido? Ellos van a entregar su corazón.

domingo, 8 de septiembre de 2013

La Máquina de Hacer [Música]

Corría el año 1826 cuando a Joseph Nicéphore Niépce se le ocurrió hacer historia: inventó la cámara fotográfica. Revolucionario objeto que modificaría la vida de más de uno, la cámara de fotos fue evolucionando en calidad y diversidad de modelos hasta convertirse en el respetado elemento de trabajo con y del que vive mucha gente.
Ahora, esto no se consideraba así ni por casualidad en sus tiempos bebé. Y esto sucedía por 2 cosas: primero, porque con el tiempo la cámara se fue volviendo barata (épocas muy lejanas, evidentemente) y cualquiera podía sacar fotos -lo que más tarde se llamó la "democratización" del arte-; pero principalmente porque se creía que todo el trabajo lo hacía el aparato, y no la persona. Años más tarde, la fotografía es un arte más que respetado y del que muchos quieren hacer gala (basta entrar 5 minutos a Facebook).


Pero es otro lado al cual apunta este texto. Revisemos lo siguiente: hoy día, géneros como la música electrónica o lo que mezclan los DJ's son destrozados por aquellos músicos 'bien' o rockeros "puros" que no soportan lo que se viene o aquello distinto a lo suyo, descalificándolo al decir que ni siquiera es música. El argumento principal es que la máquina hace todo y el Dj sólo tiene que pinchar y tocar botones.
Muy recordado es el episodio protagonizado por Pappo y DJ Dero en Sábado Bus, en el que el Carpo acusaba a los Dj's de "tocar 3 botones y decir que hacen música".
Tal vez tenga un poco de razón y no tanto: no se le resta mérito, en absoluto, a aquellos que han sabido adiestrar un instrumento y desde allí hilvanar las más hermosas melodías -y menos Pappo. Sin embargo, el mezclar música o dominar una máquina siempre va a tener su "toque humano", se quiera o no (el día que las máquinas fabriquen solas su propia música realmente estaremos en el horno). Ya Pink Floyd respondía a las críticas cuando se les señalaba que sólo hacían música mediante artefactos, a lo que ellos contestaban: "Si tan fácil es, vení vos y hacé música". Será fácil (¿será fácil?) pero hay que saber hacerlo.


Por otro lado, el componer mediante aparatos o programas, los básicos al menos, los que se pueden sacar en la computadora, tiene un costo increíblemente menor. Imaginemos por un instante un/a sujeto que quiere desarrollar su arte, que tiene buen oído, y no se puede costear ni el instrumento ni clases particulares. Sin embargo, tiene acceso a aplicaciones que le permiten armar y programar loops y ritmos copados. ¿Se le/la puede juzgar por eso? ¿Se puede denigrar a esta persona por hacer este tipo de música? Evidentemente no. Y en un mundo con más de siete mil millones de habitantes, un caso como el que acabo de describir debe existir.

Por ende, lo que propongo es que a los géneros nuevos les demos el tiempo que les corresponde. No caigamos en el mismo error que los que denigraron a la fotografía como arte menor, o ni siquiera, sólo porque cualquiera podía hacerlo o porque supuestamente "todo lo hacía el aparato"; ni subestimemos los recursos que tiene porque ignoramos los resultados que podría tener a futuro.
Hoy por hoy, personas como David Guetta están sonando por todos lados -más allá del apoyo de la prensa- y ni hablar del último disco de Daft Punk. Por lo que, si llaman la atención, es para por lo menos tenerlos en cuenta. No sea cosa que cometamos el mismo error de generaciones que por ver una máquina en el medio no pudieron contemplar el alcance que dichos materiales dieron después. Como sucedió con el tango y el Rock, o como Virus dentro del Rock, no es criminal aquel que trata de hacer música y no tiene una guitarra colgándole en las manos.

jueves, 5 de julio de 2012

El Enemigo

Últimamente, parece que todo se encuentra inmerso en una gran crisis de la cual está difícil salir. Y cuando digo todo me refiero a la mayoría de los ámbitos: la música, el fútbol, la economía, la política, la privacidad, el medio ambiente y los ejemplos siguen. Ahora, la pregunta es ¿por qué? El tema acá es que podría haber una respuesta particular para cada una - y posiblemente la haya -, pero más me interesa trazar un denominador común a todos.
Y tal vez sea un respuesta muy abstracta, pero quizá sea porque el enemigo no está claro. Ya lo vengo hablando con varias personas y todas coincidimos en que al no tener a un enemigo claro, los movimientos, o corrientes, se desvanecen, no salen cosas "buenas". Porque al tener a un contrario, esto te permite desarrollarte a vos, y al otro y entre los 2 van buscando formas de ganarse que directa o indirectamente, consciente o inconscientemente repercute en los demás haciendo que se cuestione ese pensamiento y se sugiera algo mejor o que simplemente se potencie. 
Todo el mundo necesita un némesis. El capitalismo tuvo al comunismo; el ateísmo a la iglesia; la democracia a la dictadura, el modernismo al...  post-modernismo.
Justamente, esta última corriente de mierda fue la que introdujo esto de la irrealidad en la comunidad y una de sus nefastas consecuencias es que hoy se hagan las cosas sin pensar. Hacer sin pensar lo que se hace es como no hacer nada realmente. Si antes se pensaba lo que se hacía - para bien y para mal - era con una base lógica con la cual accionar.
¿Qué tiene que ver esto con lo que planteé antes? Fácil, si no tenemos al enemigo, no conocemos cómo piensa ni cómo acciona, luego no lo contrarrestamos, por consiguiente no pensamos. Eso sí, el hacerle frente al enemigo no implica de forma alguna que tenga que ser mediante acciones violentas ni mucho menos, quiero que quede claro. Uno perfectamente puede hacerle frente a alguien discutiéndole siempre de forma respetuosa, aunque tengamos a un insoportable enfrente (créanme que me pasa).
Lo que sigue es entonces, ¿quién es el enemigo? Antes la respuesta era fácil de encontrar en los militares, los de derecha, los del Gobierno de la Alianza. Ahora parecería estar difuso. Pero no sólo a nivel local, a nivel mundial también. El Enemigo... ¿es Internet, que nos aliena y nos estupidiza, y nos hace creer que estamos allá cuando estamos acá? (yo no lo puedo considerar enemigo del todo porque me expreso gracias a él por este medio), ¿son los bancos? ¿es el sistema? ¿son los celulares? ¿es la comunicación?
La verdad no lo sé, pero me gustaría plantear al menos la duda (ya que no tengo una posible solución en mis manos. Pero me conformo con al menos dejarla picando para que nos adentremos en el tema. Y por supuesto me gustaría escuchar sus opiniones y/o propuestas al respecto para sacarlo adelante. Esperemos que así sea.

lunes, 23 de enero de 2012

My Generation

Basta de putear a mi generación. Cortenlá.Es muy decepcionante leer comentarios en YouTube diciendo que esta generación es una mierda, que sólo escuchamos Justin Bieber, Hannah Montana o los Wachiturros.
A ver, no. Si eso es lo que vos escuchás es porque vos lo elegís o porque las radios eligen hacerlo para facturar más. Sí hay gente que lo escucha, es innegable, pero no son mayoría, eso es lo que los medios te quieren hacer creer. Una demostración contundente: Justin Bieber llenó 2 River Plates (con chicas y madres acompañandolas) y Roger Waters va por 9 (¡¡9!!). Y ojo, no sólo van los jovatos, los pibes también vamos, sin que nos acompañen. Vamos porque nos gusta y mucho.
Acuérdense de los '60. Los viejos chotos criticando a los pelilargos. Tangueros criticando a los rockeros. Creyendo, prejuiciosamente, que lo que hacían estaba mal. A mí los ideales de paz y amor me parecen fundamentales para mover el mundo. Fumar o no me chupa un huevo, yo no fumo y no por ello voy a putearlos.
Pero siempre es más fácil preocuparse que ocuparse. Siempre es más fácil criticar que escuchar. Insisto, esta generación no es mala, sino que eso es lo que te quieren mostrar. Si hablamos de música -porque es de lo único que sé hablar- escuchen Eruca Sativa, escuchen Wolfmother, escuchen Proyecto Infinito. Y en otras áreas lo mismo. La creatividad nunca se detiene. Y menos en la juventud, que necesita crear. Y nada tiene de malo innovar en materia de electrónica, o juegos de computadora, o programación. Estas creaciones no son en absoluto sencillas; y bien que quienes deploran eso no saben ni como prender una computadora.
Yo siempre digo que vamos a ser nosotros los que les paguemos el geriátrico a ustedes, asi que más les vale respetarnos.
Asi que, yo les digo, a los viejos chotos (que tienen los trajes rotos) y a los pibes de mi generación (Los Hijos de los '90 como les digo yo): nunca está de más hacer una crítica constructiva, pero sí está demás putear sin razón alguno, sin conocimiento de causa, putear porque sí. Porque no lleva a ningún lado. Amarga la vida. No dejen que el pesimismo los devore. Sólo se vive una vez para insultar algo tan lindo como el futuro.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Lo Que Vendrá II

Inmerso en la semi-crisis que hoy por hoy rodea mis días, me pongo a pensar, y se me ocurre la situación por la que está pasando el mundo: los indignados de Wall Street, los desempleados de España, la crisis financiera de Grecia, las movilizaciones en Chile, la renuncia de Berlusconi en Italia, la muerte de Steve Jobs, la de Amy Winehouse... Y me detengo a reflexionar que así como al Clasicismo le surgió el Barroco, a la Guerra de Vietnam se le contrapuso el hippismo y así con miles de ejemplos más, de los cuales, por lo general, surgieron cosas buenas...¿qué pasaría si eso le sucediera al mundo hoy?

A ver, gente, lo que les estoy tratando de decir es: se viene algo nuevo. Lo sé, lo presiento. No puedo dejar de pensarlo, me he convencido de ello. Se viene algo muy bueno y es muy grande.

Todos estos gestos, estas señales en el mundo, sólo pueden dar fruto a algo todavía más grande y, por el efecto del péndulo, algo zarpadamente más bueno.

Dicen que en el 2012 se acaba el mundo... tal cual lo conocemos. Se dice que por algún lado se va a producir un cambio tal que salte las estructuras por el aire. Digo yo, ¿y si ese cambio se produciese en Argentina? ¿Y si lo tuviéramos acá nomás? ¿Que pasaría si surgieran unos nuevos "Beatles"?

Yo sinceramente no se dónde, cómo, ni cuándo va a pasar, pero si de algo estoy seguro es que "cuando el fuego crezca quiero estar ahí".

domingo, 2 de octubre de 2011

La cumbia de los [criticones]

Últimamente, entre quienes disfrutan de estilos diferentes, y desde que existen; la cumbia y el reggaetón han generado criticas de las mas feroces y despiadadas. Mas allá de que hay que respetar ambos géneros por definición, hoy me encargaré de esbozar una teoría propia respecto al primero.
La cumbia está mal usada. ¿Cómo es esto? Simple: si lo pensamos, la cumbia está hecha de manera que sea algo pegadizo, bailable y fácil. El problema está en las letras. Éstas tratan de temas que otros estilos también abordan, pero creo yo de una manera aberrante.
Entonces, si las letras estuviesen mejor construidas o trataran de otros asuntos, la cosa sería distinta. Al menos sería vista con mejores ojos. Dos ejemplos contundentes: "El ángel de la bicicleta", de León Gieco, es una cumbia... y es un temazo. Acá se explica lo que digo sobre las letras. Otro: en el caso del cuarteto, si bien no es cumbia, pienso que se parecen en lo bailable y popular. Y de este estilo, Rodrigo ha llegado a decir cosas inmensas como "el amor sobre toda diferencia social", por ejemplo.
Obviamente que esto se da porque conviene comercialmente, y para ganar fama de forma rápida; pero estimo que hoy es tan fácil volverse famoso haciendo cumbia que no creo que cueste.
Conclusion: Elegiría no despreciar la cumbia como tal, sino su tratamiento; y esperar a que surga algo comprometido, con lo que el genero pueda ser mas aceptado.

martes, 10 de mayo de 2011

Tema de la Radio

El otro día llegué a una conclusión. Tiene que ver con la música. La pregunta es la siguiente: ¿Cuantos acá conocemos a Stratovarius, Nightwish, Eruka Sativa o Proyecto Infinito? Siendo sinceros, son contados con los dedos de una mano.
Por otro lado, uno piensa: "La música que conozco de hoy o que suena frecuentemente suele ser mala (por no decir 'una mierda')". A nivel internacional Lady Gaga, Justin Bieber, Mana... A nivel nacional... lo dejo a tu criterio (podría poner nombres, pero no quiero iniciar una pelea en el blog). Ojo, no estoy diciendo que todo es malo, pero me quedo con la idea anterior.
Entonces, entre ambas premisas, ¿qué deduzco? Que no hay suficiente difusión. No la hay. ¿Porqué? Las respuestas son varias.
Hace poco leí una carta de lectores en la Rolling Stone en la que un flaco decía que hace 20 años que toca con su banda -desconozco el nombre- y nunca había llegado a dar el "salto a la A" por no "sonar cómo". O sea, no te adaptaste al mercado, al sistema musical. Por lo tanto, no paso tu música. ¿Porqué? Porque no me conviene económicamente hablando. Porque si te paso no escuchan mi radio, no compran mi disco (hablo por las discográficas, aclaro), no miran mi canal de música; ademas de que el material se descarga una vez editado. Por lo tanto pierdo el doble, o mas. Entonces, me conviene que suene como le gusta a la gente.
Me acuerdo una gran frase del gran Kurt Cobain que decía "Si la radio pasara mejor música, la gente tendría mejor gusto". Pero, ¿qué determina el (buen o mal) gusto? Claramente algo superior a la música; ¿el mercado? muy abstracto; ¿la prensa, las discográficas?, ¿el dinero? No se, sinceramente. Algunos dirán que esta Internet, pero no es su función principal.
Entonces, debo sacar como conclusión que, principalmente, sigo insistiendo en que lo más importante no es el dinero, hay ciertas cosas que hay que hacerlas igual, aunque den pérdida, es por un principio moral; y segundo, comencemos a hacerlo a partir del boca en boca de cada uno; sino lo hacen ellos, tratemos de difundirlo nosotros. Espero haber dejado en claro mi punto de vista.

viernes, 23 de abril de 2010

Intraterreno [del under]

Como cuesta pensar a veces que las bandas tan zarpadas que conocemos hoy han tenido que empezar tan de abajo. Tocar en lugares chicos, poca gente, fechas dispersas para tocar, cuentagotas de apariciones en eventos importantes.

Pero sobre todo, a la hora de tocar, hay un problema mas que significativo aunque no parezca, y es el sonido. Ay, el sonido. Tener que escuchar cada acople en medio de una cancion o canto y al final, cagando sistematicamente cada solo. Oh my God.

Una sorpresa, en cambio, que se puede dar, es que esa banda que nunca mas creiste que te ibas a cruzar en tu vida, la volviste a ver. Me paso el otro dia, en un local, que estaba por ver a Proyecto Infinito (mas info, ver en el post "Nuevos trapos") y me encontre que antes estaba tocando una banda que habia visto antes... ...en Ushuaia!! (De hecho, estos pibes eran provenientes de alla!). Completamente impensado.

Tampoco me banco que los bares solo tengan alcohol; dale flaco, que te cuesta tener la heladerita chiquita con algunas Pecsis?

Y bueno, nada; quien sabe si alguna vez tendremos esa casualidad (o no) de ver bandas que el dia de mañana la rompan o sea lo mas reconocido a nivel Nacional o porque no, Internacional. Habra que ver, en tanto, sigamos explorando intraterrenamente el mundo del Underground Argentino.

martes, 3 de noviembre de 2009

Nuevos trapos

El underground argentino y mundial suele ser curioso y entretenido a la vez. Permite ver tendencias nuevas, viejas, recuerdos, modas, ideologias, innovaciones y cosas culturales anacronicas generales. Tambien se tienen muchos codigos en general y el ambiente es compatible en su mas amplia mayoria. Pues esta vez me toco ir (bah, fui por mi cuenta), al underground musical. La excusa fue ir a ver a una banda nueva (para mi gusto, bastante buena) que se llama Proyecto Infinito (www.myspace.com/proyectoinfinito para mas informacion) a un pub de Olivos. Ya los he ido a ver reiteradas veces y eso me ha dado la posibilidad de ver las bandas anteriores a esta (que, por cierto, molesta verlas quitandole tiempo a las otras) y sus tendencias, por consiguiente.
Y de lo poco (es cierto, poco) que he visto, se puede decir que sigue la tendencia rock - pop, pero tambien se suelen rescatar canciones de bandas anteriores o viejas, que se quiere tener mucho feeling con el pblico (lo que me parece muy comercial); y como han ido desapareciendo paulatinamente las voces graves (nada parecido a Pappo o a Willy Quiroga, de Vox Dei); tambien que no abundan en demasia los buenos tocadores (del instrumento que se quiera), pero tambien hay rescatables; y que abundan artistas del under con las mas variadas edades.
Esto permite destacar 2 cosas: Primero y principal, que la musica se mantiene tanto en el ambiente alto como el bajo, lo cual (en mi opinion es genial) garantiza que en un futuro se seguira desarrollando y segundo, lo bueno que es que se siga manteniendo las ilusiones de crear arte poetico y musical a la edad que se quiera por puro placer, aunque cueste. Total, nunca es tarde...

lunes, 24 de agosto de 2009

Raros peinados nuevos (y viejos)

Uno suele calificar (aun sin haber escuchado nada), ciertas musicas o temas o bandas y directamente descalificarlas de "una mierda". O puede suceder que uno escuche una cancion y de entrada no le guste, pero se de cuenta mas tarde que como tema musical no esta mal. Aun asi, hay ciertas bandas que no producen ni musica, solo riudo y algo mas (puramente comerciales, o sea).
Pero para lo que vengo a hacer ruido (cuak!) es para defender a aquellos seres que produjeron musica en otro formato del que hoy no estamos acostumbrados a escuchar por los medios (like ever...) y que simplemente calificamos de "aburridos", embolantes o "musica para jovatos". Simplemetne sucede que se vive en un momentoso mundo "moderno", y nos acostumbramos a algo que "evoluciono" (?); aunque tambn lo importante es no perder las raices musicales; porque esa gente, ademas, no fue aclamada al pedo...
No desprestigiar a gente que en otro tiempo, fisicamente hablando, es distinto del nuestro, pero que aun asi innovo y de alguna manera contribuyo a un gran salto encuanto a musica y su calibre, ademas de sentido que todos compartimos hoy en dia, con tanto viejos como nuevos clasicos (en todo sentido de palabra).