domingo, 8 de septiembre de 2013

La Máquina de Hacer [Música]

Corría el año 1826 cuando a Joseph Nicéphore Niépce se le ocurrió hacer historia: inventó la cámara fotográfica. Revolucionario objeto que modificaría la vida de más de uno, la cámara de fotos fue evolucionando en calidad y diversidad de modelos hasta convertirse en el respetado elemento de trabajo con y del que vive mucha gente.
Ahora, esto no se consideraba así ni por casualidad en sus tiempos bebé. Y esto sucedía por 2 cosas: primero, porque con el tiempo la cámara se fue volviendo barata (épocas muy lejanas, evidentemente) y cualquiera podía sacar fotos -lo que más tarde se llamó la "democratización" del arte-; pero principalmente porque se creía que todo el trabajo lo hacía el aparato, y no la persona. Años más tarde, la fotografía es un arte más que respetado y del que muchos quieren hacer gala (basta entrar 5 minutos a Facebook).


Pero es otro lado al cual apunta este texto. Revisemos lo siguiente: hoy día, géneros como la música electrónica o lo que mezclan los DJ's son destrozados por aquellos músicos 'bien' o rockeros "puros" que no soportan lo que se viene o aquello distinto a lo suyo, descalificándolo al decir que ni siquiera es música. El argumento principal es que la máquina hace todo y el Dj sólo tiene que pinchar y tocar botones.
Muy recordado es el episodio protagonizado por Pappo y DJ Dero en Sábado Bus, en el que el Carpo acusaba a los Dj's de "tocar 3 botones y decir que hacen música".
Tal vez tenga un poco de razón y no tanto: no se le resta mérito, en absoluto, a aquellos que han sabido adiestrar un instrumento y desde allí hilvanar las más hermosas melodías -y menos Pappo. Sin embargo, el mezclar música o dominar una máquina siempre va a tener su "toque humano", se quiera o no (el día que las máquinas fabriquen solas su propia música realmente estaremos en el horno). Ya Pink Floyd respondía a las críticas cuando se les señalaba que sólo hacían música mediante artefactos, a lo que ellos contestaban: "Si tan fácil es, vení vos y hacé música". Será fácil (¿será fácil?) pero hay que saber hacerlo.


Por otro lado, el componer mediante aparatos o programas, los básicos al menos, los que se pueden sacar en la computadora, tiene un costo increíblemente menor. Imaginemos por un instante un/a sujeto que quiere desarrollar su arte, que tiene buen oído, y no se puede costear ni el instrumento ni clases particulares. Sin embargo, tiene acceso a aplicaciones que le permiten armar y programar loops y ritmos copados. ¿Se le/la puede juzgar por eso? ¿Se puede denigrar a esta persona por hacer este tipo de música? Evidentemente no. Y en un mundo con más de siete mil millones de habitantes, un caso como el que acabo de describir debe existir.

Por ende, lo que propongo es que a los géneros nuevos les demos el tiempo que les corresponde. No caigamos en el mismo error que los que denigraron a la fotografía como arte menor, o ni siquiera, sólo porque cualquiera podía hacerlo o porque supuestamente "todo lo hacía el aparato"; ni subestimemos los recursos que tiene porque ignoramos los resultados que podría tener a futuro.
Hoy por hoy, personas como David Guetta están sonando por todos lados -más allá del apoyo de la prensa- y ni hablar del último disco de Daft Punk. Por lo que, si llaman la atención, es para por lo menos tenerlos en cuenta. No sea cosa que cometamos el mismo error de generaciones que por ver una máquina en el medio no pudieron contemplar el alcance que dichos materiales dieron después. Como sucedió con el tango y el Rock, o como Virus dentro del Rock, no es criminal aquel que trata de hacer música y no tiene una guitarra colgándole en las manos.

domingo, 25 de agosto de 2013

Años IV

¡¡Feliz cumple, Blog!! Afortunadamente no tengo que sentirme ridículo por desearle un feliz cumpleaños a algo, ya que al fin y al cabo este sitio es -como dije y considero- mi parte más inteligente expresada. Con lo que es festejar un aniversario de una parte de mi.
Muy cierto es que hace ya rato (desde mediados del año pasado) que este sitio web ha dejado de tener una regularidad en cuanto a entradas, visitas y comentarios. No es porque no haya más temas de los que hablar, sino porque a mi se me van acabando los temas sobre los cuales escribir. De todas formas, considero que cantidad no hace necesariamente a calidad, con lo que pueden haber pocas entradas, pero no por eso baje la calidad -sea cual sea- del contenido. Sí han descendido bruscamente las visitas, pero esto de la inactividad en los blogs le viene pasando a más de uno y en forma simultánea, al menos de los que yo conozco. 
Aun así, no me desanimo de cara al futuro, y como dije en alguna Vanguardia, el único blog que muere es el que se cierra. Así que, hasta que no se de el último click adentro de este sitio, Say No More no sucumbirá. Vamos por muchos años más!

domingo, 18 de agosto de 2013

Nunca o una Eternidad

Dice el viejo que "nunca digas nunca". Porque uno nunca -cuak- sabe si lo que o a lo que se está negando en el futuro va a pasarle o no. Y no importa que tan seguro se esté en el momento, el futuro es impredecible y como tal jamás puede decirse qué vendrá mañana, aunque sea mejor. Lo ideal sería tomarse el tiempo justo y esperar, o salir a buscar, que las cosas pasen o no.
 Lo que me gustaría acotar es que, así como deberíamos "anular" esta palabra de nuestro vocabulario, también deberíamos dejar de decir 'siempre'. Básicamente porque emplear cualquiera de estas 2 palabras significa usar la otra pero por su contrario. Decir "nunca voy a hacer esto" es como decir "siempre voy a [evitar, por ejemplo] hacer esto" o lo mismo "siempre voy a pensar/hacer esto" es como "nunca voy a dejar de pensar/hacer esto". Para cualquier caso puede ser igual de perjudicial a la larga, para caso de arrepentimiento o de no querer quedar como un hipócrita. 
 Por supuesto que cualquiera se puede equivocar en presente o en futuro, pero en un mundo donde no existen las certezas (triste descubrimiento) dejar abierto un hueco a las incertidumbres del próximo sol, o no dar nada por totalmente hecho, puede dar aire a ciertas experiencias enriquecedoras. ¿Y así, por qué no arriesgarse a un cambio cuando no está nada dicho?

miércoles, 31 de julio de 2013

I don't know what is love

I don't know what is love
I don't know what is love
I don't know what is love
I don't know...


I don't know what is love
Never feel so alone
But I don't care at all
'Cos I don't know what is love


I don't know what is love
Don't regret what I've done
I just go on my own
'Cos I don't know what is love


I don't know what is love
I don't know what is love
I don't know what is love

I don't know...

I don't know what is love
It's just me and my soul
With my blanck and my holes
'Cos I don't know what is love


I don't know what is love
And I go round the world
Looking for someone old
Who can tell me the world


And can calm me down
And can join -please!- my mouth
To tell me all in all
What the fuckin' shit is love!


No me acuerdo exactamente cómo surgió la idea, sólo sé que estaba leyendo 'Rayuela', de Julio Cortázar; y escuchando 'Bring it on Home', de Led Zeppelin. Creo que después de eso, la letra no necesita ninguna otra explicación.

martes, 9 de julio de 2013

Rock II


ROCK: MÚSICA DURA. LA SUICIDADA POR LA SOCIEDAD.

Son tantos los matices que comprenden la actitud creativa de la música local – entendiendo que en esa actitud existe un compromiso con el momento cósmico humano– ,son tantos los pasos que sucesivamente deforman los proyectos, incluso los más elementales como ser mostrar una música, reunir mentes libres en un recital, producir en suma algún sonido entre la maraña complaciente y sobremuda que:

EL QUE RECIBE DEBE COMPRENDER DEFINITIVAMENTE QUE LOS PROYECTOS EN MATERIA DE ROCK ARGENTINO NACEN DE UN INSTINTO.

Por lo tanto: el Rock no le concierne a ciertas músicas que aparentemente INTUIDAS POR LAS NATURALEZAS DE QUIENES LAS EJECUTAN siguen guardando una actitud paternalista, tradicional en el sentido enfermo de la tradición, formulista, mitómana, y en la última floración de esta contaminación, sencillamente “facha”.

Sólo en la muerte muere el instinto.
Por lo tanto, si éste se mantiene invariable, adjunto a la condición humana a la que necesitamos modificar para reiluminarnos masivamente, quiere decir que tal instinto es la vida.

El Rock no es solamente una forma determinada de ritmo o melodía.
Es el impulso natural de dilucidar a través de una liberación total los conocimientos profundos a los cuales, dada la represión, el hombre cualquiera no tiene acceso.

El Rock muere sólo para aquellos que intentaron siempre reemplazar ese instinto por expresiones de lo superficial, por lo tanto lo que proviene de ellos sigue manteniendo represiones, con lo cual sólo estimulan “EL CAMBIO” exterior y contrarrevolucionario.
Y no hay cambio posible entre opciones que taponan la opción de la liberación interior.

El Rock no ha muerto.

En todo caso, cierta estereotipación en los gustos de los músicos debería liberarse y alcanzar otra luz. El instinto muere en la muerte, repito. El Rock es el instinto de vivir y en ese descaro y en ese compromiso. Si se habla de muerte se habla de muerte, si se habla de vivir, VIDA.

Más vale que los rockeros, cualesquiera sean sus tendencias (entre las cuales dentro de lo que se entiende por instinto de Rock no hay mayores contradicciones) jamás se topen con los personajes hijos de puta demonios colaterales del gran estupefaciente de la represión que pretende conducirnos por el camino de la profesionalidad.

Porque en esa profesionalidad se establece –y aquí entran a tallar todas las infinitas contusiones por las que se debe pasar hasta llegar a dar un juego que contradice a la liberación, que pudre el instinto, que modifica como un cáncer incontenible la piel original de la idea creada hasta hacerla, en algunos casos, pasar a través de un tamiz en el que la energía totalizadora de ese nuevo lenguaje abandona la sustancia integral que el músico dispuso por instinto en su momento de crear, y luego esa abortación está presente en los escenarios, en la afinación, hasta en la imagen exterior del mensaje cuando por fin se hace posible verlo.

Tengo conciencia de que el público ve esta debilidad y no se libera: sufre.
Luego esta ausencia de totalidad, esa parcialidad, es el negocio del Rock.
El negocio del cual viven muchos a costa de los músicos, poetas, autores, y hombres creativos en general.

O sea, esta difamación de proyectos sólo adquiere relieve en esa “ganancia” que representa haber ejecutado el negocio, y solamente en ese nivel hay una aparente eficacia.

Es la parcialidad de pretender que algo que es de todos termina en definidas cuentas en manos de aquellos bastardos de siempre.

Este mal, por último rebote, cae nuevamente en la nuca de los músicos, y los hace pelota.

Luego de participar del juego, son muy pocos los que aún permanecen con fuerzas para impedir la trampa al repetir una y otra vez el juego mediante el cual expresarse, o simplemente arriesgar en el precipicio de la deformación un mensaje que por instintivo es puro y debería llegar al que lo recibe tal cual nació.

Este juego pareciera ser el único posible (hay mentalidades que nos fuerzan a que sea así).

Lo importante es que hay otros caminos.

Luego de haber caído tantas veces antes de ejecutar esa caída final, parábola definitiva en la que se cierran los cerebros para no amar ni dar, hay muy pocos músicos que pueden seguir conservando ese instinto.
DENUNCIO SIN EL LíMITE DE LA DENUNCIA
A LO QUE NO RECIBE DENUNCIA
A LO QUE LA DENUNCIA TRASPASA
A ALGO PEOR QUE LA DENUNCIA.

Denuncio a los representantes y productores en general, y los merodeadores de éstos sin excepción, por indefinición ideológica y especulación comercial.

Ya que estos no se diferencian de los patrones de empresa que resultan explotadores de sus obreros.
O sea, por ser los engranajes de un pensamiento de liberación a quienes no les interesa que toda la pieza se mueva, dado que al producirse el más mínimo movimiento, serían los primeros en auto reprimirse y dejarían por tanto de participar en la cosa.

Denuncio a ciertas agrupaciones musicales que se alimentan con esas mentalidades no libres, a pesar de contar con el apoyo del público de mente libre.

Denuncio a otros grupos musicales por repetitivos y parasitarios, por atentar contra la música amplia y desprejuiciada, estableciendo mitos con imágenes calcadas de otras músicas que son tan importantes como las que ellos no se atreven a crear ni sentir.

Denuncio a los tildadores de lo extranjerizante, porque reprimen la información necesaria de músicas y actitudes creativas que se dan en otras partes del planeta, y porque consideran que los músicos argentinos no pueden identificarse con sentimientos hoy día universales.
Además es de prever que si estos señores desconocen que la Argentina provee a su música nuevos contenidos nativos, ellos mismos están minimizando la riqueza de una creación local apenas florecida.

Denuncio a otras mentalidades por elitistas y pronosticadoras del suceso de la muerte de algo que por instintivo no puede morir antes de la vida misma.
Denuncio a las editoriales “fachas” por distribuir información falsa en sí misma, y por deformar la información verdadera para hacerla coincidir con las otras mentalidades a las que denuncio.

Denuncio a los participantes de toda forma de represión por represores y a la represión en sí por atañer a la destrucción de la especie.
Denuncio finalmente a mi yo enfermo por impedir que mi centro de energía esencial domine este lenguaje al punto que provoque una total transformación en mí y en quien se acerque a esto.

El rock, música dura, cambia y se modifica, en un instinto de transformación.

"Rock y música dura: la suicidada por la sociedad", por Luis Alberto Spinetta. Septiembre 1973

jueves, 20 de junio de 2013

War is Over [?]

Con la colaboración de Ramiro Manini

En economía, hay un cuadro que representa el llamado "equilibrio de Nash". Este es usado para predecir si se quiere, el comportamiento de cada mercado frente a los otros dependiendo de cómo se mueva cada uno. Lo que básicamente muestra es que, por más que se pueda disponer de una ventaja conjunta entre 2 o más seres (mercados para el caso de la economía), se decide siempre por tener una ventaja "media" o no tener ninguna, por miedo o desconfianza a que el otro lo cague o saque más ventaja que uno -porque siempre está la posibilidad, es real.
  Ahora bien, toda esta introducción viene a cuento de algo que excede lo estrictamente económico. Intentemos llevar eso al plano de la guerra: pongamos por ejemplo E.E.U.U. y Corea del Norte respecto a la fabricación de armas nucleares.
  La ecuación es simple: si ninguno de los 2 decide desarrollar armamento nuclear, es altamente probable que cualquiera de los 2 (o ambos) lo empiece a desarrollar clandestinamente, ya sea por adelantarse y ganar poder repentino, o por miedo/sospecha a que el otro lo haga, y nos conviene para no perder ellos poder. Si efectivamente es abierto y ¿legal? que uno de los dos lo desarrolla, es seguro que el otro también comenzará a hacerlo por miedo a que el primero lo use a su favor. Por último, si ambos desarrollan armas nucleares... bueno, lo hacen, un punto menos para la humanidad. Sencillamente el primero que lo use desata una guerra nuclear.
  En síntesis, está demostrado (matemática y) económicamente que el desarme mundial es impracticable. Puse el ejemplo con dos países, pero se lo puede multiplicar por tantas naciones se quiera, pero los resultados siempre serán los mismos, no importa la cantidad de variantes.
  Sí, es horrible lo que acabo de decir. Desesperanza total. Pero ya que lo que se puede hacer desde un país pasivo es poco o nada (porque la guerra es un negocio terrible), lo único que se me ocurre es no alentar acciones de este calibre. Ya que no se puede tirar para atrás, al menos no empujemos en el sentido contrario a nuestras vidas.

viernes, 24 de mayo de 2013

¿De qué Diario sos? II

La posibilidad de estar trabajando en un "medio" -no uno gráfico, sino virtual, lo tienen a su izquierda- me ha dado la chance también de analizar las cosas 'desde el otro lado'. Es cierto que uno siendo lector le puede criticar muchas cosas al periodismo, y está bien. Ahora, sí hay cosas detestables de parte de los otros.
No entender lo que dice la nota, no pensar lo que y cómo se dice, no leer la nota entera, o peor, leer sólo el título generan los comentarios más idiotas. Porque se toma solo una parte y no se llega a entender del todo, lo que imposible, o falaz, retrucarlo. Me han acusado de facho, de ser funcional a la Cámpora, de falta de profesionalismo, de bajar línea de EMI Records (justo yo...). A ver muchachos, los títulos en cualquier diario los pone el editor, no el que escribe. Lo mismo al ver una foto, una nota no tiene que tratar necesariamente de la misma -nada obliga a hacerlo-, por lo general es el gancho para leerla.
Respecto a los contenidos, lamentablemente es importante saber de qué medio viene la noticia, porque la minimización, o directamente la supresión de contenidos siempre van a estar ligados a la idea de dicho medio. Hay que creer más que nunca -al menos por ahora- que el medio es el mensaje. Ojo, no significa que no haya una nota que a toda costa trate de decir la verdad más allá de la línea editorial del diario, pero lamentablemente son contadas con los dedos de una mano. Leer entre líneas es clave en este momento.
Por lo que mi recomendación es: si hay alguna noticia que realmente llame la atención , leerla entera, y tratar de contrastar con otras fuentes. Parece que lleva un largo tiempo, pero si entendemos que la sobreinformación actual que nos ahoga nos hace leer noticias que en el fondo no nos interesan, sí habrá tiempo para informarse de verdad.

jueves, 11 de abril de 2013

Mejor No hablar de ciertas cosas

Tal vez parezca que este post va en contra de toda la filosofía de este blog, pero es en realidad un complemento. Generalmente opto por hablar de todo, por la sencilla razón de que no creo que haya tema que no merezca ser tocado, pero como sabemos ningún extremo es bueno.
Básicamente los temas que considero que "no se deben tocar" son aquellos que en realidad nos superan o no estamos conectados o no tenemos los suficientes conocimientos para hablar al respecto. O sea, los tocamos, pero no los tocamos todos.
Dos ejemplos: el primero que se me ocurre es el de la pena de muerte, más conocida como "el que mata tiene que morir". Este escrito, de hecho, fue inicialmente pensado para expresar mi opinión respecto a ese tema pero me detuve al pensar que 'dolor contra dolor no se puede combatir' y que no sé qué pasaría, si cambiaría la misma o no, en caso de que alguien cercano a mi sufriera algo como eso -esperemos que no. A lo que voy es que podría pasar que lo que pienso pudiera cambiar en caso de que algo así sucediera, y sacar conclusiones desde la bronca e impotencia podría nublar mi juicio. Por eso, a quienes -afortunadamente- no nos ocurrió una desgracia de ese tipo llamo a que nos callemos respecto a eso, porque al no estar en la piel de los que les pasó, seguramente no sabremos de qué carajo estamos hablando.
Otro caso es el tema del aborto: en este llamaría a silencio incluso a todos los varones, a lo sumo los únicos exentos en esto serían los médicos. Porque, a ver, los hombres no tenemos ni la menor idea de lo que es sufrir las menstruaciones, más tarde la menopausia, el llevar un pequeño humano (!) adentro de la panza 9 meses y un largo etcétera; con lo que creo que lo último que nos corresponde es opinar al respecto. Es obvio que fue necesario para que tal criatura se formara, pero en caso de representar algún peligro, sí creo que la mujer debería tener la última palabra. Ojo, estoy hablando de abortar en tanto "bien o mal" (rescato mucho las comillas), no del derecho a abortar con el que estoy completamente de acuerdo.
Insisto, no es que mande a callar para que no se escuchen otras voces, de hecho es para restar opiniones idiotas que no aportan nada esta idea. No significa que no haya gente con la cabeza suficientemente abierta como para tirar la solución acertada en ambos casos por más que no se relacione, pero la historia se cansó de mostrar que nunca ocupan los principales micrófonos. Por eso, frente a todo lo que no sabemos y otros sí, guardemos un respetuoso silencio.

jueves, 4 de abril de 2013

La Mosca y la Sopa


Tratando de lucirse, un chancho puede comer un jamón (siempre revelamos a lo que estamos sometidos).
La mosca está en la sopa... aceptémoslo.
Sentados a la mesa servida están  nuestros héroes. Esos tres bombones que creen que arman un gran cacao. Esos que han ganado reputación garcias a los papeles duros y los muñecos vudú de este sociedad espectáculo. 
El primero de los comensales rechaza de pleno el plato. El segundo quita la mosca del plato y toma la sopa. El tercero exprime la mosca dentro del plato hasta la última gotita y luego la come con fruición. 
Mientras tanto, lenta, muy lentamente, se les mete la muerte por donde los monos se meten la manzana. 
Queridos amigos, la franela no es como la gamuza. Puede que alguna de estas noches no nos encontremos aquí ya. Puede ser cualquiera de nosotros el que se va al pasado. Allí, un chimpancé viejito atiza el fogón.
Se llama Adán y es tu gran papito, ese mono que ríe, despacito, en la oscuridad.
Allí, y para siempre, aprendimos que ciertos fuegos no se encienden frotando dos palitos.

Texto encontrado en el interior del disco "La Mosca y la Sopa", de Patricio Rey y su Redonditos de Ricota

lunes, 1 de abril de 2013

Análisis de Discos V: Dark Side of the Moon [segunda parte]


Sin dar más vueltas, pasemos a las canciones. Ponemos el disco e inmediatamente comienza Speak to me [Háblame] y el latido de un corazón. Eso ya es clave, porque por más que el corazón vaya más lento que uno normal, ya está estableciendo un contacto natural y muy vivo con el oyente. Es un corazón que late, algo que cualquiera tiene si está con vida, y que se relaciona con el espectro y la línea verde que ayer mencionamos. Avanza la canción y nos vamos encontrando con voces, sonidos y efectos que aparecerán a lo largo del álbum. Las voces en particular, responden en suma a unas preguntas escritas en tarjetas por el propio Waters, cosa de ponerle más énfasis en el costado humano. Si bien arrancaban con algunas para romper el hielo, luego se complejizarán. Entre otras, figuraban: “¿Cuál es tu color favorito?” [What’s your favourite colour?], “¿Qué pensás del lado oscuro de la luna?” [What do you think of The Dark Side of the Moon?], “¿Le tenés miedo a la muerte?” [Are you afraid of dying?], ¿Cuándo fue la última vez que te pusiste violento [When were you last violent?] junto con ¿Estabas en lo correcto?/¿Tenías razón? [Were you in the right?], ¿Alguna vez pensaste que te estabas volviendo loco? [Do you ever think you’re going mad?] y “Si así fue, ¿porqué? [If so why?].
           
Es a partir de aquí que escuchamos respuestas tales como “He estado loco por muchos putos años, absolutamente años, he estado al borde por ‘yonks’. He estado trabajando mucho para bandas, creo. Caray…” [I’ve been mad for fucking years, absolutely years, I’ve been over the edge for yonks. Been working with bands so long, I think. Crikey...] ó “Siempre he estado loco, sé que he estado loco, como muchos de nosotros lo estamos. Es muy difícil de explicar porqué estás loco, incluso si no lo estás [I've always been mad, I know I've been mad, like the most of us are. It's very hard to explain why you're mad, even if you're not mad][1]. Lo que sería muy coherente es hacernos estas preguntas a nosotros mismos, si estamos locos, si somos, si no, qué es la locura o peor aun, qué es la normalidad.
            En el medio se cuelan risas diabólicas, cajas registradoras, sonidos de helicóptero, y gritos. Está bien, es lógico que alguien pida que le hablen en medio del estrés y la marabunta de todos esos sonidos. Buscar un par, un igual, alguien de quien tomar la mano y hablar el mismo idioma –si bien surgió del pedido en el estudio del experimentado productor de esta obra: Alan Parsons. Originalmente nadie iba a firmar esta canción, hasta que Mason mezcló los sonidos y se lo adjudicó. Dicho tema fue pensado como obertura y así funciona: anticipando lo que vendría.
Lo que se conecta inmediatamente es Breath (in the air) [Respiro (en el aire)], que constituyó un experimento para repetir la misma melodía en canciones consecutivas. Lo cierto es que la melodía se repite a lo largo del tema, pero va haciendo pequeñas pausas, cosa que esta también “respire”. Aunque bien podría tratar de todo lo que se respira en el ambiente: la locura del día a día, el estrés, la rutina, el correr sin cesar, la competencia, el egoísmo. Pero bien podría verse como un track que invita a tomarse un respiro, un momento, a pensar y reflexionar. Por más contradictoria que se presente la letra, lo que hace es mostrar las dos caras del mensaje: que el conejo cave un pozo y al terminar cave otro, abandonar a todos menos a quien te lo sugiere y elegir tu propio lugar, tuyo y de nadie más, que no te lo roben. Pero terminan apareciendo las lecciones de que todo lo que hagamos o no es nuestra vida, y podés estar en la cima de la ola transando con los demás, pero tené cuidado, porque también estás más cerca de la Muerte.
Como todas las letras son de Waters, aquí es donde comienzan a efluir sus ideas. Hasta hora balanceamos un instrumental y un vocal y el mensaje ya comienza a salir a la luz. Es cuestión de seguir escuchando para que los conceptos comiencen a cerrar.
De un salto vamos a On the Run [En carrera], construcción hecha a base de un tecleo en el VCS3. El VCS3 (Voltage Controlled Synthesizer 3 – Sintetizador de Voltage Controlado 3), como sus siglas lo indican, era una clase de sintetizador mediante el cual uno podía, con el teclado de la tapa, programar una melodía y modularla en volumen y rapidez según su antojo. Eso fue exactamente lo que pasó: para ‘Live at Pompeii’ ya había algo hecho, que Gilmour trató incluso de mejorar. Pero llegó el bajista, no le gustó, lo cambió y así quedó.
            La referencia de la canción atiende claramente la paranoia por el día a día que cada uno vive, el desconfiar del otro y más de una vez creer que nos están persiguiendo. Así también, enfoca en lo que es estar constantemente de gira, no perder los aviones y llegar a tiempo a un lugar, algo que Pink Floyd conocía muy bien (se llegaron a contabilizaron más de 400 shows sólo en 1972). De ahí que suenen los pasos, las voces del megáfono del aeropuerto, los efectos de ida y vuelta que van de un parlante a otro y en el medio el corazón que irremediablemente sigue latiendo… También aborda el miedo a volar que la banda iba tomando a medida que viajaba –sobre todo Rick Wright – y finalmente a morir en un accidente aéreo… que es lo que se escucha al final. Cabe destacar que en el demo original se incluían autos de carrera, bocinas, efectos que se apagaban, muchas más corridas y no se incluía la explosión final. Al contrario, se agregó la voz que dice “Live for today, gone tomorrow… that’s me ja ja ja” [Vivir hoy, irse mañana, ese soy yo ja ja ja] lo que abre aun más la idea de vivir hoy como se pueda de la mejor manera posible, aunque suene un tanto macabra la risa final.
Lenta, lentamente se escuchan relojitos… Boom explota la apertura de Time [Tiempo] que parece gritar ‘¡despertate, reaccioná!’ porque el tiempo sigue girando, tu vida también, y nada lo va a detener. Grabada de una relojería y sacado de ‘The Travel Sequence’, esta intro es perfecta para el aire carpe diem [aprovecha el día] de la canción: es cierto que la vida parece larga y ‘bueno, ya habrá tiempo para hacer eso’, pero la verdad es que la vida se va y eso que estás esperando no va a pasar a menos que vos le pongas ganas. El alrededor va a seguir igual, el/la que se va a marchitar sos vos. Y ahí nomás, asomando, se cuela Breathe (reprise); y así como el reloj siempre al principio, la historia se repite y este disco vuelve a la primer canción vocal, en una pequeña reflexión acotándonos lo bueno que es estar sano y seguro en casa (rodeado de los que te quieren). Fue una lección de vida en un poco menos de 7 minutos, mientras se desarrolló un buen sonido guitarrístico – que en los demos originales no aparecían ni tampoco se conectaba con la próxima pieza clave, The Great Gig in the Sky [El gran show en el cielo].
Cuenta la leyenda que los muchachos le dijeron ‘pensá en la Muerte’. Ella desmenuzó su garganta, y mientras los otros 4 quedaban boquiabiertos por lo que oían, ella salió avergonzada del estudio y les dijo ‘Perdón chicos, canté mal’. Se fue y nunca más la volvieron a ver. Esa es la historia de cómo se grabó el orgásmico grito de Clare Torry para esta canción. Obra de Rick Wright, el mismo se encargaba de decir que estaba muy orgulloso de cómo la obra evolucionaba de un Si menor a un Si bemol y aun así encajaba. Sí, definitivamente fue una genial interpretación con aquellos alaridos desaforados, desesperados, pero también sutiles, delicados, casi siniestros; mientras se va armando ese diálogo entre el piano y la batería. La que iba a llamarse “The Mortality Sequence” [La secuencia mortal] y tuvo su nombre final de uno provisorio, claramente quedó mejor que con las escuchas de la radio que inicialmente tenía, y mejor aun con las voces que afirman “... y no tengo miedo a morir, en cualquier momento que pase, no importa. ¿Por qué debería asustarme? No hay razón para eso, en algún momento te tenés que ir” [And I am not frightened of dying, any time will do I don't mind. Why should I be frightened of dying, there's no reason for it you've got to go some time] y “Nunca dije que me diera miedo morir” [I never said I was frightened of Dying].
Comienza la cara B y comienza esa rarísima base armada en 7/8 (¿No es un poco parecida a ‘How many more times’, de Led Zeppelin?). Con sonidos de moneditas y cajas registradoras, fue compuesta en base a un cuenco de alfarería que la mujer del bajista tenía e ir tirando monedas allí. De ahí salió este himno anti-capitalista y anti-sistema que es Money [Dinero], una canción que describe hasta el detalle y la exageración lo que es el afán de comprar y comprar sin medir las consecuencias, pudiéndose llegar al ridículo de comprar un jet o un equipo de futbol – cosa que hoy lamentablemente sucede. Ah!, eso sí, todo por tener, nada para dar al prójimo. Evidentemente la letra mantiene vigencia porque esas cosas de la época para acá no han cambiado nada… y así le va al mundo. Saquen ustedes sus propias conclusiones.
            He aquí que aparecen por primera vez el saxo de Dick Parry y los testimonios que contestan “I certainly was in the right” [Ciertamente estaba en lo correcto] ó “I don’t know, I was very drunk at the time” [No sé, estaba muy borracho en su momento] contestando a las preguntas de las tarjetas antes mencionadas (¿Cuándo fue la última vez que te pusiste violento? ¿Estabas en lo correcto?).
            Curiosamente, esta pieza fue editada como single en los Estados Unidos alcanzando el puesto número 13 en las listas… Contradicciones de la vida.
Lo que sucede a continuación es a mi criterio la mejor canción del disco, que es Us and Them [Nosotros y ellos]. Con una de las letras más interesantes, la misma desarrolla el hecho mismo de las divisiones humanas a partir de un contraste inicial en el primer verso de cada estrofa. Este tema es algo que toca directamente a Waters, ya que su padre murió en la Batalla de Anzio, Italia, en la II Guerra Mundial cuando él tenía apenas 5 meses de vida. Entonces, es muy fuerte la parabólica descripción de cómo una pelea a gran o pequeña escala son sólo decisiones de pocas cabezas pensadas para tener más poder, en tanto que el pueblo es sólo unas fichas del tablero.
            En esta ocasión tanto guitarra como saxo cobran un papel central en la canción, permitiéndose extender una música muy fluida y acorde a lo que la composición va cantando. Es notable como el in crescendo se afianza hasta el final, mediando pausas, como contraste conceptual sonoro.
Grito de por medio saltamos a Any Colour you like [Cualquier color que quieras], lo que libera un poco la mente entre tanto arreglo en un mismo disco – palabra de Mason. Es el único tema donde Roger no metió las narices en la composición, con lo que las ideas fluirán entre las guitarras de David y los teclados de Rick. Pareciera decirnos que, frente a todo lo dicho anteriormente, uno puede elegir el color o matiz que más le calce, volviendo una vez más al concepto de la tapa. También es preciso destacar que para ser el cuarto instrumental (!) está muy bien manejado, sobre todo en el sentido de que ningún instrumento “destaque” por sobre el resto.
Todo esto nos da una gran entrada para Brain Damage [Daño cerebral], pieza clave para la cual hay que remontarse a la historia de Syd Barret. La lírica describe que “and if the band you’re in starts playing different tunes/ I’ll see you on the dark side of the moon” [y si la banda en la que estás empieza a tocar diferentes melodías –que era lo que pasaba con Syd - / te veré en el lado oscuro de la luna]. Esto es tenebroso, ya que si Syd se volvió loco, ¿es ese el lado oscuro de la luna? ¿hemos estado escuchando lo que es el lado “claro” de la luna y nos quieren acercar de a poco al lado oscuro?; ¿por qué es el “lado oscuro”? ¿porque es aquel que nadie quiere ver y la sociedad ignora? Tal vez la llamada ‘locura’ sea un estado superior a la media condición normal humana que jamás entenderemos y por ese mismo motivo no la podemos juzgar. La confusión se agranda cuando escuchamos a alguien que dice “No puedo pensar en nada para decir excepto… que creo que es maravillosa ja ja ja” [I can’t think anything to say except… I think it’s marvellous ja ja ja]. La atmósfera hecha por pocas notas en la guitarra de Gilmour ambienta muy bien y tiene una cierta remisión a ‘Dear Prudence’, de The Beatles – recordemos David es un devoto fan  de los cuatro de Liverpool.
Pero faltaba un tema para cerrar esta obra maestra, y Waters sacó Eclipse de la galera. Una canción armada a partir de varios teclados y una estructura similar en todos los versos. También, en orden de volver a empezar, hay una referencia a la letra de ‘Breathe (in the air)’. Es una gran pieza de cierre, porque va describiendo que todo lo que hagamos, digamos, tengamos, pensemos, actuemos está en sintonía bajo la misma línea, pero… ¿Qué pasa si todo eso está eclipsado? Significa que automáticamente todos pasamos a estar en el lado oscuro, y quienes estaban en ese otro lado, van a parar al lado claro o brillante. Será que en el fondo todos estamos locos, y a quienes discriminamos por estar locos tal vez la tengan mucho más clara que nosotros. Para hacer un cierre todavía más genial, se incluye la frase más increíble posible para la ocasión: de parte de Gerry O’Driscoll, el portero de los estudios Abbey Road, que dijo “No hay lado oscuro de la luna, realmente. De hecho, es toda oscura” [There’s no dark side of the moon, really. Matter of fact is all dark].
            Y es lo mejor que se podría haber selecto –quedó descartada la voz de Paul McCartney – porque rompe con todo lo anteriormente dicho en el disco, y aun así encaja. No hay un lado oscuro, todo es oscuro. Locos, normales, violentos, pacíficos, de izquierda, de derecha, todos dentro de la misma bolsa. Todos en un mundo loco sin escape. Por eso toda la banda canta a coro al final, mientras el corazón otra vez se hace presente para finalizar de una vez esta maravillosa placa.
Cerrando la tapa se continúa el espectro que pasa por un prisma invertido para volver a ser luz. Fue un lindo viaje por el lado oscuro de la luna…
Desde ya que el disco fue un absoluto éxito. Esto puede atribuirse a varias causas: por supuesto la genialidad de las composiciones; pero también creo por la unión entre los cuatro músicos a hacer un disco en conjunto –al revés de las composiciones de Atom Heart Mother -, un equilibrio muy logrado entre temas vocales e instrumentales; una tapa muy llamativa y eficaz, el increíble apoyo de la discográfica en el exterior (teniendo en cuenta la máquina chupasangre que es EMI Records); y porque la opinión pública lo declara como un gran disco para tener sexo. En números fríos: se ha mantenido 763 semanas en el ránking 200 de Billboard y ha vendido más de 50 millones de copias (imagínense si la música no se pudiera descargar). Como curiosidad final, quisiera mencionar el efecto “Dark Side of the Rainbow”, que consiste en poner el disco al mismo tiempo que la película “El Mago de Oz” (1939) y la música va ambientando lo que sucede y describiéndolo también (!) – aunque según los músicos esto no fue más que una coincidencia.
En fin, hemos tenido un viaje sonoro y mental de otras épocas pero inoxidable en el tiempo. Surcando la galaxia del hombre, Pink Floyd nos llevó por todos los rincones humanos relacionados con la vida, la muerte, los miedos, el día a día; demostrando que todo lo dicho y hecho de una forma u otra cierra en un gran y esplendoroso círculo… como la vida misma.




[1] Pido disculpas al lector que no soporta ver las traducciones pero no tengo porqué subestimar a aquellos que no saben inglés

Análisis de Discos V: Dark Side of the Moon [primera parte]


¿Por dónde se empieza a hablar de un disco del que ya se habló tanto? ¿Cómo evitar repetirse después de tanto palabrerío a lo largo de los años? Bueno, en principio sería correcto aclarar el porqué de este análisis de este disco en particular, que no es menor; y es porque –suenen bombos y platillos – se cumplieron 40 años de la salida de Dark Side of the Moon, de Pink Floyd. Esta gema, joya única del Rock Universal ha superado casi sin complejos las 4 décadas que le sucedieron y se mantiene inobjetablemente en vigencia – pero este último porqué lo veremos más adelante. Así que, al mismo estilo con el que abordamos ‘In Thought the Out Door’, de Led Zeppelin y ‘Vida’, de Sui Generis, nos abocamos al análisis de esta perla. Lo que sí, trataremos de darle un enfoque nuevo, un tanto más contemporáneo para no quedarnos atrapados en relojes sin sentido.
            Pero antes, situémonos sí en el contexto pasado para entender esto. En Historia general, Inglaterra ya venía con algún que otro problema. Ya durante Enero de 1972 había sucedido el trágico ‘Bloody Sunday’ [Domingo sangriento], donde un grupo de manifestantes que bogaban por los Derechos Civiles en Irlanda del Norte fueron atacados por las Fuerzas Armadas Británicas, dejando un saldo de 14 muertos y más de 30 heridos. En el medio, el primer ministro Edward Heath tuvo que vérselas con numerosas huelgas con numerosas huelgas de empresas estatales (puertos, ferrocarriles); sin embargo se vio beneficiado por la entrada  del Reino Unido a la Comunidad Económica Europea (CEE) y el voto de los ciudadanos de Irlanda del Norte a favor de pertenecer al R.U. en vez de sumarse a Irlanda (es curiosa la historia, ¿no?)
            Por otro lado, si bien 1973 es un año increíble para la música Rock, ‘DSotM’ daría el puntapié inicial para que esto sucediera. En los mismos 12 meses saldrían producciones tales como: ‘Quadrophenia’, de los Who; ‘Selling England by a pound’  [Vendiendo Inglaterra por una libra], de Genesis; ‘Band on the Run’ [Banda en el camino], de Paul McCartney and the Wings; ‘Goats Head Soup’ [Sopa de cabeza de cabra], de The Rolling Stones; ‘Tubular Bells’ [Campanas tubulares], de Mike Oldfield; y ‘Houses of the Holy’, de Led Zeppelin (que en mi opinión se quedaría un poquitín atrás); entre otros grandes discos.
            Ya el año pasado habían aparecido ‘Machine Head’ [Cabeza de máquina], de Deep Purple; ‘The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars’ [El ascenso y caída de Ziggy Stardust y las Arañas de Marte], David Bowie y ‘Exile on Main Street’ [Exilio en la calle central], de The Rolling Stones, entre otros. Con lo que el panorama general venía subiendo en globo, y Pink Floyd se iba a encargar de ponerle el moño.
            En tanto, la banda inglesa (conformada por David Gilmour en guitarras y voz; Roger Waters en bajo y voz; Richard Wright en teclados y voz; y Nick Mason en batería y percusión) también venía creciendo a grandes pasos. Ya estaban embarcados en la odisea de hacer música interpretado –exitosamente– por un ballet, dirigido por Roland Petit; y su aspiración musical lo había llevado tan alto que habían logrado que una sola canción ocupara toda una cara de su último Lp, ‘Meddle’. Esta canción, que mostraba sintéticamente a dónde apuntaba el conjunto, era ‘Echoes’. Admitido por el propio Gilmour, la misma sumaba todos los arreglos musicales y vocales que querían, sin reparar necesariamente en cuánto duraba el tema o si era apropiado para la radio o no. La misma después sería filmada en la película ‘Pink Floyd at Pompeii’, en vivo en el anfiteatro bajo el Vesubio, dirigido por Adrian Maben.  Floyd ya tenía guardado un cierto respeto y una cierta fama que podían usar sin tener que preocuparse demasiado por las ventas.
            A su vez, se dedicaron a realizar otro Lp –tal vez un poco relegado – denominado ‘Obscured by clouds’. La misma pieza es una banda sonora de la película francesa ‘La Vallée’ [El valle], de Berbet Schroeder (con quien la banda ya había cooperado con la banda de sonido de ‘More’). Esta placa, aunque parezca menor, terminó ejecutando un extraño doble efecto: por un lado, los críticos se las ensañaron con el álbum y los músicos –a tal punto que los propios compositores lo terminaron mirando medio mal –, en cambio el público lo compró de todas formas. Ninguna de las 2 cosas terminaron de caer bien en la banda. En entrevistas a la prensa, David Gilmour se lamentaría comentando que la audiencia a veces está ciega, e igual aplauden un buen que un mal concierto, o compran un buen o un mal disco, impresionados por la fama del grupo, sin análisis crítico, pensando que por ser ellos no pueden hacer nada malo y todo tiene que ser mejor que lo anterior. Esto, aunque parezca colgado, tendrá un importante efecto a futuro. Porque desnudo –quizá por primera vez totalmente – los miedos y las preocupaciones por parte de los artistas. Entretanto, las continuas giras alrededor del mundo seguían, y cualquiera podía sentir el cansancio, la exigencia, las presiones.
            Es entonces que esta combinación de factores se sumaría. Entre la maldición de satisfacer al público, seguir los estatutos del sistema, el panorama nacional e internacional, su situación personal, y el ambiente musical que se desarrollaba iba a re-guiar las ambiciones de los cuatro. Quiero agregar que, frente a lo que vendría, estuvo muy presente la capacidad de Pink Floyd de adaptarse a los tiempos musicales que tenían delante (ya fuera la psicodelia de fines de los ’60; el rock progresivo de los ’70; o el rock/pop de fines de los ’70 y principios de los ’80), porque supieron dar a tiempo el salto necesario hacia una nueva música, sin dejar atrás la que habían hecho, ligados a su último hijo. De aquí en más la historia es conocida: reunidos en la casa de Nick Mason, Roger Waters tomó un anotador y escribió todas aquellas cosas a las que les tenían miedo o estresaban: la muerte, el paso del tiempo, la locura, la necesidad del dinero; para luego desarrollarlas… El resultado haría historia.
Es preciso destacar que, dentro de todo, el año previo a la edición del disco (1972), sucederían bastantes cosas que condicionaron o se relacionaron con el álbum en forma indirecta. Es notable que, pese a anotar las cosas del sistema que le molestaban, todos los Floyd estaban bien en relaciones familiares. Y también que, más allá del mensaje que luego se desarrollaría, Waters más tarde haya declarado que la idea con Dark Side era que se volvieran “ricos y famosos”.
            Pero yendo a lo que atañe directamente; los muchachos lo desarrollarían durante todo 1972, en formato vivo. Es así también que durante este año, más copias piratas para de Pink Floyd hubo. Con lo que es comprensible que si tuvo un buen aceptación en vivo, lo tuviera en formato estudio –podría no haber pasado pero en este caso claramente influyó. La gira durante la cual a priori se presentó fue “Dark Side of the Moon, a piece of assorted lunatics” [El lado oscuro de la Luna, una pieza de variados lunáticos], aunque también varió con el título “Eclipse” –con el que originalmente se iba a llamar el álbum. Curiosamente, al momento de presentarlo a la prensa (Febrero del ’72) a estos no les fue muy novedoso y rápidamente se aburrieron (a veces la distancia entre un periodista de Rock y un músico es tan grande como decir y hacer); algo de lo que se arrepentirían más tarde.
Párrafo aparte, es importantísimo rescatar aquí la cuasi fantasmal presencia de Syd Barret. Nacido Roger Keith Barret, el oriundo de Cambridge había sido el alma y principal compositor, amparado bajo esa gran aura que tenía, según todos los que lo conocieron. Pero esto fue hasta Abril del ’68, cuando un estado mental y de salud general deteriorado comenzó a recabar profundamente en él. Recitales donde estaba totalmente ido y colgado, comportándose extrañamente, y rodeado de gente –no sus compañeros de banda – que le suministraban droga constantemente –sobre todo LSD –, tal vez esperando que por ella al genio le saliera alguna genialidad. Sucedió todo lo contrario. A la larga no sólo Barret se fue, sino que sus 2 álbumes ‘The Madcap laughts’ y ‘Barret’ (en los que colaboraron Roger y Rick) fueron muy criticados… En el Rock hay muchas injusticias, pero como esta, muy pocas.
Volviendo, pasemos de una buena vez al disco. Este, como todos sabemos, se llama “Dark Side of the Moon” ó “El lado oscuro de la Luna”. Pero, ¿qué es el lado oscuro de la luna? ¿Es una contradicción? ¿Es una metáfora? Pensemos en la luna: ese único punto claro en la oscuridad de la noche, esa redonda belleza retratada tantas veces en canciones, poesías y pinturas. Ahora, teniendo en cuenta que el álbum tiene un tinte muy humanista, transfigurémonos nosotros mismos en la luna. Nosotros, rodeados de oscuridad, en un mundo que no te comprende, que no te entiende, que impone reglas, que te hace creer que estás solo. Entonces, si somos nosotros los únicos que brillamos o somos diferentes en este mundo indiferente; significa que, por más que lo evitemos, también tenemos un lado oscuro.
O también podría verse así si en el medio de la oscuridad es el sistema el que aparece como único faro, ofreciéndote vida fácil y felicidad (artificial) en el medio de la rutina diaria, es lógico pensar que tiene un lado oscuro… como finalmente se verá.
(Quisiera agregar como dato de color que este título ya lo había usado otra banda en un álbum , pero al ser un fracaso comercial, se pudo volver a usar sin problemas).
Frente a nosotros, la tapa. Esta corresponde a una gran obra de Storm Thorgerson, trabajador de la mítica firma ‘Hipgnosis’. Para la misma, había tomado consejo del propio Wright que le había dicho de necesitar algo “simple y gráfico”; con lo que se abocó a la tarea concluyendo en siete trabajos, entre los que se encontraban una imagen de ‘Silver Surfer’ [El Surfista Plateado] y la que finalmente quedó (él mismo no recuerda las otras variantes).
Esta idea surge de varios lados: en un principio, el histórico y clásico juego de luces en vivo de Pink Floyd, el cual era cada vez más avanzado. Por otro lado, otra idea que venía trabajando Storm para otro disco, donde proyectaba planetas. Para cerrarla, se fue personalmente a El Cairo, Egipto, a tomar fotos de las pirámides que según él eran una visión cósmica del planeta, pero también una demostración de soberbia, demostración de poder y vanidad. Las fotos aparecen con la luna llena, en una clara referencia a la tapa (lo que logró tras sobornar a los de seguridad).
Aun así, es muy interesante ver cómo incluso en el prisma se puede jugar con la metáfora conceptual del disco. Es el prisma, aquello oscuro pero perfecto a la vista, lo que nos puede desnudar en mil colores distintos, dejando entrever que todo lo que es o se forma de luz, contiene matices. Tal vez el propio disco es el prisma, el que viene a mostrar que aquello que parece perfecto, en realidad está compuesto de mierda. El sistema es así y muchas veces nuestra vida es así. Muchas veces una cosa transforma a la otra para que sea así. Finalmente ese rayo de luz clara es algo más, mucho más de lo que parece.
            Aunque también, no tomando el lado negativo, sea ver un poco más allá de nuestras vidas y ver qué colores la componen. Total, como también muestra el dibujo, no hay en sí blancos o negros –que es la ausencia de luz – sino sencillamente una gama de tonos a respetar, ver y disfrutar. Depende qué cara se mire.
Desde ya que el efecto en la banda fue inmediato. En el estudio 3 de Abbey Road, el diseñador se los presentó al resto de los muchachos que, sin reparar en las demás, se lanzaron contra ella. Vanos e inútiles fueron los intentos del pobre Storm para hacer que vieran el resto, el prisma sencillamente los fascinó; incluso se limitaron a contestar “No nos vamos a fijar, nos tenemos que ir a hacer un disco”. Es que sí, cualquiera que quiera una tapa y no salir en ella, sea el disco que sea, la elegiría. A simple vista es hermosa, cómo algo tan pequeño y simple como un prisma puede hacer ver algo tan bello; juntando luz, oscuridad, y colores al mismo tiempo; mezclando la oscuridad del lado y la claridad de la luna. Waters se encargaría más tarde de hacer seguir el espectro en el interior de dicha placa, con el verde funcionando a ‘beat’ de corazón, en un adelanto de lo que vendría.

lunes, 11 de marzo de 2013

Immigrant Song

Este es un post que adeudo hace bastante tiempo. Se iba a hacer en diversas ocasiones: durante la toma del Parque Indoamericano; un día que me sucedieron una serie de cosas con extranjeros de todo tipo; pero que por diversas razones no salieron. Pero ahora, con la imagen que ustedes ven arriba, este post revivió. Es que sí, un tema como este no podía quedar afuera.
 Más allá de la imagen, lo sorprendente fue ver los comentarios más racistas que lei en mi vida. Es increíble, ¿cómo es posible que al día de la fecha siga habiendo xenofobia? O sea, no basta con entender, que -como digo más abajo- un límite es un línea que trazaron unas pocas personas, pensando en dividirnos? Está todo bien con la independencia de los países y etcétera; pero ¿qué tiene que ver con la actitud o la forma de ser? Algunos están enojados con los chilenos por su posición respecto a Malvinas. Pero ¿son todos los chilenos así acaso? ¿Significa por eso que los debemos odiar? Yo estuve en Chile hace algunos años y me han tratado fantástico. Lo mismo cuando insultan a bolivianos, paraguayos o peruanos: ¿qué onda, qué carajo nos hicieron? ¿No es a esta altura algo muy estúpido criticar a alguien por su color de piel? ¿A vos te gustaría que te dijeran algo por tu color de piel? ¿Eso te define, te hace más leal, más puro o algo? No.
Otra cosa increíble de parte de la sociedad más derechista -cuándo no- es el argumento de que 'los extranjeros nos vienen a sacar trabajo'. Claro, y seguramente nosotros cuando vamos a buscar laburo afuera para aceitar relaciones internacionales, para profesionalizarse, para ampliar nuestro mundo también estamos sacando trabajo. Se quejan de que en nuestros hospitales se atienden gratis. Repregunto: ¿no somos un ejemplo para el mundo, entonces, si todos se pueden venir a atender gratis a nuestros hospitales? ¿Se imaginan a ustedes teniendo un accidente en el exterior y que les digan 'no, no te podemos atender porque sos extranjero'? No, nadie tiene tan poca humanidad...
Tal vez no estoy poniendo argumentos como acostumbro, pero me parece que al contestarse esas preguntas -asumo- el problema está resuelto. La personalidad y pensamiento no tiene que ver con dónde naciste (si bien la historia de tu país puede marcártelo, es cierto), pero en el fondo me he dado cuenta que todos somos un poco más parecido de lo que pensamos, tenemos problemas parecidos y aplicamos soluciones parecidas.

Yo en Facebook publiqué el siguiente comentario. Creo que queda bien para cerrar este tema e invitar a quienes crean que vivir a una frontera de distancia cambia radicalmente la forma de ser:
¿Alguien se puso a pensar un minuto que un límite es sencillamente una línea trazada que nada tiene que ver con cómo se comporta o es cada persona en el mundo? No es más que otra separación arbitraria para dividir. Es increíble que en pleno Siglo XXI sigan habiendo comentarios que califican a alguien por su color de piel o condición económica o social. Por otro lado, a mi no me agrada que en el exterior se reboten argentinos -como ha pasado en España más de una vez- o nos califiquen como 'sudacas de mierda', por lo tanto me parece un gesto Mucho más inteligente unir todos los pueblos que constantemente más quieren alejar. No somos muy distintos en el fondo, se lo ve claramente con un poco de contacto con los demás. Vamos che, ¿realmente vamos a putear a alguien sólo porque no vive en el mismo país?

lunes, 25 de febrero de 2013

La Vanguardia es Así XV

101) Mataron al gato y le echaron la culpa a la curiosidad
102) Este sitio y este autor se declaran en contra de la descarga vía Internet de música
103) El único problema de la democracia es que hace parecer que cualquier idiota tiene razón
104) Creer no es imponer
105) Respetar no es obedecer

jueves, 14 de febrero de 2013

As the wind I'm gonna see


You didn't let me, baby
You didn't let me
And neither did I

You didn't let me, baby
You didn't let me
And neither did I

Ok, I know time's no precise
Don't know what ta' think

As the wiiiiind I'm gonna see
As the wiiiiind I'm gonna see
As the wind
If I can love you

Oh, baby...

You didn't let me, baby
You didn't let me
And neither did I

You didn't let me, baby
You didn't let me
And neither did I (baby no...)

Ok, I know time's infinite
Don't know what ta' think
As the wiiiiind I'm gonna see
As the wiiiiind I'm gonna see
As the wind
If I can love you
(Yeah, I can love you)

Bueno, siguiendo la idea de "I wanna see you dance", he aquí el traslado de "Como el viento voy a ver". La idea vino de ayer, en el medio de la reunión es Costanera Norte, cuando la empezaron a tocar, y se me fue ocurriendo la traducción en el momento, quizá porque la canción en sí tiene un aire muy "Since I've been loving you". Algunas aclaraciones a la hora de leerla: Conectar la 'i' de 'wind' con la 'i' de 'I'm', para que calce la métrica. Y el inglés permite ciertas licencias en escritura/pronunciación, como el ejemplo del "ta'", que lo puse porque con el 'to' no sonaba bien. Mi humilde homenaje al Flaco en el post-cumpleaños.

jueves, 7 de febrero de 2013

Lies

Todos alguna vez mentimos. Y el que dice que no... miente (?) Mentir es algo que lamentablemente aprendemos a hacer desde muy chicos -quizá culpa de quienes nos crían-. "No, yo no fui", "No hice la tarea porque me olvidé", "Yo no lo rompí" son frases que más de uno de nosotros habrá dicho. Para cuidarnos a nosotros mismos y a nuestro pellejo, o para no herir los sentimientos de los demás, elegimos la mentira para zafar.
 Creo que si uno de chico (y me refiero a tener 6, 8 años) no tuviera esa "certeza" de que los adultos son algo así como lo más, seguramente se mentiría menos. Uno al creer que el adulto es perfecto -y por ende el modelo a seguir- y ver que te mandaste una cagada, piensa "Uy, les voy a mentir para que no vean que me mandé una macana y no me reten (si me reta el 'perfecto' entonces no tengo lugar en su mundo), seguro no se van a dar cuenta, ellos nunca mintieron". Pero los 'adultos' no son perfectos ni mucho menos, ya han dicho y hecho muchas más mentiras en su vida, y claramente sabían cuándo mentíamos. Si simulaban creernos, asumo que era para probar nuestra viveza.
 Para mentir hay que ser o muy valiente, o muy, muy estúpido. Y en el 99% de los casos es por la segunda opción. La mecánica de la mentira es algo curioso: porque no se trata sólo de mentir o dar falsa información acerca de algo, sino modificar las circunstancias que lo rodean para que encajen con nuestro relato. El tema es que quien se atreva a indagar un poquito más allá puntualizando en cada detalle a la larga seguramente terminará descubriendo algo que no cierra. Conclusión, una de dos: o no nos damos cuenta cuándo nos mienten, o nos mienten más seguido de lo que pensamos.
 Quisiera mencionar, que mentir y ocultar información no son lo mismo. Mentir, por definición, es expresar información falsa, inducir algo contrario de lo que se sabe. Ocultar es directamente no decir, con lo que no puede haber mentira. No digo que esté bien ninguna de las 2, pero no confundamos.
 Por último, quisiera decir que uno puede mentir a mucha gente, a todos los que quiera, pero aquel que se miente a sí mismo está en la lona.Yo soy una persona que ha mentido mucho, más de lo que hubiera deseado. Pero hacerse la falsa ilusión de que las cosas son de una manera cuando en el fondo se sabe que son de otra es un error fatal. No solo porque "obliga" a actuar de forma diferente a como se debería, sino que constituye una pérdida de tiempo irrecuperable. Por eso rompo tanto las pelotas con conocerse a uno mismo. Asumo que si alguien conoce su modo de accionar, encontrará la manera más veloz de solucionar las cosas; y en caso de no hallarla, lo mejor que se puede hacer es hablarlo con alguien. Sacrificar el orgullo por una solución no me parece, es la decisión más inteligente que se puede tomar al respecto. Y a quien haga lo contrario, déjeme decirle que está cometiendo una gran estupidez.
 En fin, lo que nos queda después de todo esto no es más que decir la verdad, la mentira ya es prácticamente innecesaria. Total, como dijo el poeta, nunca es triste (Sabina) la verdad.

jueves, 17 de enero de 2013

Mensajes del alma III

Una mano con tres dedos. Una guitarra y un bajo conectados a un par de amplificadores, una batería ajustada, ningún sospechoso en la sala: eso basta para tomar contacto con Manal, arder por adentro y orbitar alrededor de nosotros. En los estudios TNT, escuchamos con atención.
"No miro el techo para ver más que yeso/ y la ventana sirve para mirar/ un edificio con gente que desayuna, se peina y fuma/ en la rutina de continuar".
Llevan varias horas de grabación y varios registros del mismo tema que ninguno de los tres se anima a descartar. Alejandro regraba Informe de un día con el bajo distorsionado; logra un timbre distinto, realmente embriagador. A quienes lo recuerdan de sus primeras épocas, cuando integraba Los Seasons, les parece que sea imposible que sea el mismo que está condimentando Avellaneda Blues. Ahora su técnica parece más que suficiente.
Su tempo, muy sólido.
Pero Javier vuelve a aullar en los parlantes: "Y yo estoy aquí tan tranquilo/ revuelvo mi pelo me miro los pies/  Ellos están ahí/ no sé cómo los puedo ver sin mirar". La primera voz del trío se tironea el bigote y apronta a disparar Jugo de tomate frío con su voz negra, intensa. Mientras la nueva horneada de bateros se enrola en la nueva línea soul fluida (vía Estados Unidos o Inglaterra), él insiste en explorar los recursos inéditos del bombo, marca el beat en el redoblante, contragolpea con mucha frecuencia en los tontones. 
Preciso, con una mano izquierda muy libre subraya los reef, imprime en su golpeteo un swing propio del jazz. 
Luego, cuando el play-back de Avenida Rivadavia destaca la labor de Claudio, se notan las direcciones de su guitarra virtuosa: jazzística ortodoxa, bluseada no excesivamente rigurosa. En ambos casos, solvente cien por cien.
Adentro de la cabina, unos cuantos -técnicos y amigos- gozan por las caras iluminadas: ahí, en ese blues urbano, pariente del de Chicago, está el verdadero estilo de Manal. Una casa con diez pinos brota luego:una canción lenta pero recia. Todo el día me pregunto: el blues más blues del LP. 
De regreso, pienso en la depuración del conjunto, en el espectro de ritmos que abarca -del hard-rock al soul, del beat más rabioso al blues más sentimental-, en sus fraseos delirantes y exactos, en acordes dolientes pero vitales. Y anoto: spirituals porteños, el sonido de una generación que quiere crecer.

J.C. Kreimer

Texto ubicado en el interior del primer Lp de Manal, "Manal"

lunes, 14 de enero de 2013

In my Time of Dying


Más de una vez, todos, nos hemos puesto a pensar en la Muerte. La Parca, la Calva, la Vecchia Signora. Es inevitable, todos en algún momento nos ponemos a pensar en el momento en que llegará. Cómo, cuándo, dónde, en qué circunstancia, quién nos va a llorar...
 Algunos zarpados hemos llegado a imaginar qué canciones quisiéramos que sonaran al momento de la despedida: yo quisiera que, mientras transportan mi ataúd -no me cremen ni en pedo- sonara 'Canción para mi Muerte', de Sui Generis, seguida de 'Desconfío de la Vida', de Pappo's Blues, onda de pegarles a todos un bajón bárbaro, de tal forma que todos alcancen su punto más hondo de tristeza. Y a continuación, mientras el jonca baja comenzaría lo que yo considero la mejor canción de la historia del Rock: 'Stairway to Heaven', de Led Zeppelin*; cosa de decirles a todos que me voy a un lugar mejor. Como bis final, quisiera que sonara de fondo 'All you Need is Love', de Los Beatles, para recordarle a los que me quieren qué es lo importante y que nunca los voy a dejar. O sea: todo está pensado para que haya una depresión y al final una nueva pendiente, quizá en una sutil metáfora de la vida.
 Pero volviendo a donde estaba, no creo que hablar de la Muerte esté de más. Uno nunca termina enfoncándose en estos temas porque son tristes o no se mencionan, entonces queda qué hablar. Como considero que no hay que tenerle miedo, sino respeto, el hablar de la misma no es un gesto de timidez -por el hecho de atrevérsele- ni de arrogancia/canchereo, como aquella gente que juega todo el tiempo con el límite.
 Creo a la Muerte como el miedo final que mueve en última instancia todo lo que hacemos o no. Por ende, también la entiendo como la justificación a la hora de accionar por casi cualquier cosa. Es en ese sentido que aprovechar al máximo cada situación es imprescindible. Como ¿afortunadamente? no sabemos cuándo nos va a tocar, la condición es que hagamos lo más, en menos. Yo escribo esto porque el organismo me funciona y ninguna circunstancia atentó seriamente en mi contra. Más allá de que escribir sea una de mis pasiones también siento que tengo algo que transmitir y por eso, querido lector, si usted alguna vez abrió la cabeza, aprendió algo, o considera que algo cambió para bien leyendo mis escritos, entonces mi misión está cumplida.
 Para cerrar, quisiera decir que incluso la Muerte es superable. Al menos fuera del aspecto físico. Mozart, Beethoven, Marie Curie, San Martín, Einstein, Stephen Hawking, Janis Joplin, Cortázar, Gardel, Galeano son hombres y nombres que ya han superado a la Muerte (incluso aquellos que siguen vivos). Su obra y accionar es tan magnánimo que resultará casi imposible olvidarlos. Creo que es otro de los objetivos de la vida. Tratar de hacer las cosas tan bien en tu lugar que te autosuperes, y estar a pesar de haberse ido. A raíz de eso, apuntar a lo más alto, sin pisotear a nadie, puede ser uno de los caminos, o al menos es el que uso yo. Vamos, no tengo toda la vida.

*Quién sienta tener que discutir este punto, consultar directamente con el autor de esta entrada.

viernes, 4 de enero de 2013

No seas fanática

Vivimos en un mundo que está tan al revés, que hasta amar algo en demasía provoca daños. O mejor dicho, todo tiene un costado bueno y uno malo, lo que parece increíble es que hasta aquello que únicamente parece bueno, también puede ser perjudicial. Evidentemente, ningún extremo es bueno.
Todos acá tenemos una pasión (y sino buscate una). Algo de lo que estamos pendientes, sin la cual no podemos vivir: un equipo de fútbol, un instrumento, un libro, lo que sea. Ahora, lo feíto es cuando se defiende eso tan a rajatabla que no se tolera una opinión contraria. Pero no al punto de ser cabeza dura, sino al punto de ser violento. Pareciera que aceptar una opinión contraria es venderse al enemigo, sin la posibilidad de redención ó perdón.
Yo no considero un verdadero fanático a aquel que le gusta absolutamente todo de algo/alguien más allá de que esté bien o mal. Al contrario, creo que aquel que puede darse cuenta o tener cierto criterio para decir "esto no me gusta, pero aun así lo banco" tiene más valor como fan. No considero ni llamaría "traidor" a esa persona que tiene los huevos como para decir que tal cosa de su ídolo no le cayó bien. 
Yo no estoy (ni estaba) de acuerdo con que Charly se drogara, ni cuando se tiró del 9°B, ni cuando visitó a Menem; y aún así lo sigo yendo a ver. Pero, justamente, un ídolo no es aquel que hace todo lo que uno quiere, le gusta y no puede. Un ídolo es un ser humano como cualquier otra persona, y no tiene por qué siempre hacer lo que uno quiera.
Volviendo al tema, la cuestión es bajar un poco los humos. Evidentemente, la pasión lleva a la irracionalización, y es una cagada. El ejemplo que se me viene a la cabeza es el descenso de River a la B. Flaco, entiendo que te debe agarrar una bronca que no te entra, pero ¿era necesario romper la cancha? ¿No era mejor -digo- derramar lágrimas de vergüenza y orgullo, llorar con tus compañeros para bancarse mutuamente, a romper el estadio? ¿Con qué ayudás en eso? Es verdad, llorar no ayuda, pero no destruye.
Mi mamá suele decirme que no tiene ídolos porque "los ídolos tienen pies de barro", lo que me parece una frase de mierda. Para mi está bueno tener un modelo a seguir, más sobre todo si es alguien grosso - pero no ciegamente, claro está. No sé, a mi la idolatría por el Flaco Spinetta no se me cayó nunca.
Todo lo que puedo decir entonces es che, bancala con el fanatismo; nunca sabés cuándo tu ídolo puede hacer algo realmente feo, porque vas a quedar irremediablemente pegado a él. Y también porque odiar a otro sólo por no estar de acuerdo con vos puede afectar hasta donde no se sabe.
Para este año que está en pañales, espero que no ocurran tragedias de fanatismo en ningún ámbito. O disfrutar de un espectáculo va a ser cada vez más difícil.

lunes, 31 de diciembre de 2012

El último tren

Cuando pase
el último tren
yo me iré
muy lejos me iré
y no regresaré
nunca más al andén

Porque soy polvo
y donde termina la estación
Soy menos que oro
No valoro mi emoción

Cuando pase 
el último tren 
yo me iré 
por las colinas, detrás
por sobre el monte
encima del mar.
Caminaré hasta jamás
No podrán verme ya

Es que si no hay calor
no me valoro
Si no hay amor
ya nada logro

Cuando pase 
el último tren
y el mundo se acabe
me desvaneceré

Esta historia es un poco larga. Algo así como cuando yo tenía 8 años, insistía en que me regalaran una copia del disco "A mis niños de 30 años", de Miliki. No lo consiguieron y me regalaron una copia de un disco de María Elena Walsh. Este traía una canción llamada "Canción del último tranvía", y yo pensaba que era tristísimo, sólo por ser 'el último tranvía'. Hace poco refloté ese recuerdo y lo trasladé al tren, que para mi es una metáfora de la vida. Por eso también es triste, porque pensaba "¿Quién va a manejar 'el último tren'? ¿Quién se va a subir? ¿Quién se va a bajar? ¿A dónde va a ir?", y por eso, cuando pase "el último tren", me voy a desvanecer.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Necesitamos más acción

No es la tele, no es la computadora, no es la play-station lo que va a matar a mi generación. Es la paja. Flojera, fiaca, ganas de no hacer nada; llámenla como quieran, hasta que no podamos deshacernos de ella no avanzaremos realmente. Y no hay peor enemigo para deshacerse que el que se hace pasar por amigo. Es verdad que vagancia o pocas ganas de hacer las cosas hubo siempre, pero en esta época en particular, sinceramente asusta. Y no lo digo yo por ser la persona más responsable, (casi) todo lo contrario.
Pero lo peor de todo es que esto puede tener incumbencia en áreas no deseadas o directamente no pensadas. La educación, sumada a las naturales pocas ganas de estudiar y a las infinitas falencias del sistema educativo, se nos ve afectada gravemente (muy fácil de comprobar en nuestra notas). El trabajo, por ineficacia. Incluso las salidas. Yo no puedo creer que haya gente que no se junte con otra sólo por paja. Ese punto me resulta directamente estúpido. Para colmo, estamos dentro de una enorme industria del entretenimiento que nos ofrece la distracción por todos lados (con la compu e Internet a la cabeza).
Mi viejo sostiene una teoría -muy convencido- de que gran parte de la culpa la tiene Facebook, porque en el intento de concretar un encuentro, la red social nos permite acercarnos mucho, pero claramente no se equipara con encontrarse alguien cara a cara. Es verdad por otro lado que se pueden arreglar fiestas y reuniones por FB, pero la imposibilidad de comprobar si el otro lo vio o no permite mentir del otro lado con grandeza.
También quisiera completar esa teoría diciendo que no nos movemos, entre otras cosas, por falta de ideología. La ausencia de "algo" concreto por lo que moverse hace que falten motivos a la hora de querer hacer algo. Si bien no siempre hace falta moverse exclusivamente por algo -y de hecho lo espontáneo suele salir bien-,siempre es bueno tener una causa para acaparar más gente.
En fin, todo lo que puedo decir es que tratemos de movernos lo más posible. Encontrar algo que nos anime, que nos saque de la resaca mental, que nos movilice por sentimiento. Siempre pienso que si usara los minutos que ocupo en FB para el piano, probablemente me iría mejor. Al fin y al cabo, es una cuestión de ir de a poco, con pequeñas acciones. Vale la pena intentar.